Convertirse en madre es una de las experiencias más transformadoras en la vida de una mujer. Sin embargo, muchas veces, en medio de pañales, tareas escolares, reuniones, cuidados y rutinas infinitas, olvidamos algo fundamental: antes de ser madre, fuiste mujer, y sigues siéndolo.
Ser madre no anula tus sueños, tu esencia, tu belleza ni tu necesidad de crecer. Al contrario, puede ser el motor que te impulse a reconectar contigo misma y construir una versión más plena y consciente de ti. (A mí me funciona bastante)
🌸 Ser madre no significa dejar de ser tú
Es cierto: la maternidad exige entrega, tiempo, energía. Pero no debe venir acompañada del abandono de ti misma. Cada mujer necesita espacios para respirar, para crear, para reencontrarse con lo que le hace bien. No eres egoísta por quererte, por buscar tiempo para ti, por volver a tus pasiones. Eres sabia por hacerlo. (Yo amo los jueves de Brenda, ese día las noches son mías)
💖 El amor propio es el regalo más grande que puedes darles a tus hijos
Cuando te miras con amor, tus hijos aprenden a amarse. Cuando te respetas, aprenden a poner límites. Cuando te dedicas tiempo, entienden que el cuidado personal no es lujo, sino necesidad.
Una madre que se cultiva es una fuente inagotable de luz.
🌿 Tips para reencontrarte contigo sin dejar de ser la gran madre que eres.
🕯 1. Agenda tiempo solo para ti
Aunque sea 15 minutos al día. Léete un libro, sal a caminar, haz ejercicio, escucha música, escribe o simplemente respira en silencio. Ese momento es tuyo, protégelo como algo sagrado.
✍🏽 2. Exprésate sin filtros
Escribe un diario, (yo, amo hacer journaling) pinta, baila, grita si es necesario. Eres un ser creativo. No guardes todo para dentro. Tu expresión también es sanación.
👯♀ 3. Rodéate de mujeres que te eleven
Busca o crea una tribu de mujeres con cuales compartir desde la verdad. No estás sola. Hay otras que, como tú, han sentido culpa por tomarse un café a solas, pero aprendieron a honrarse.
🧘🏽♀ 4. Recuerda que tu cuerpo es tu templo
No tienes que volver al cuerpo de antes, sino amar el cuerpo que hoy sostiene la vida, cuida, trabaja y abraza. Habítalo con ternura y gratitud.
🌟 5. Invierte en tu crecimiento
Estudia, emprende, lánzate. Ser madre no limita tu evolución. Al contrario, muchas veces despierta talentos dormidos y pasiones postergadas. Es tiempo de creer en ti.
💫 Tú también mereces florecer
Sí, eres madre. Y eres todo lo demás: mujer, hija, amiga, soñadora, líder. Estás hecha de fuerza, pero también de deseo, sensibilidad y propósito. No te pierdas en los deberes. No te olvides en el rol.
Cultiva tu ser. Reencuéntrate. Y verás cómo desde tu plenitud puedes regar con amor todo lo que tocas.
Brenda Goodman


Deja un comentario