Las vacaciones escolares llegan, los niños están en casa con toda su energía y tú… estás en el trabajo, cumpliendo horarios, responsabilidades, y a veces luchando con esa mezcla de amor, cansancio y culpa que solo las madres conocen de verdad. Si además eres madre soltera, ese peso parece duplicarse.
¿Cómo estar para tus hijos cuando sientes que apenas puedes con todo?
La buena noticia es que no se trata de estar todo el día, sino de estar de verdad que ese corto tiempo valga.
La presión de ser “mamá perfecta” en vacaciones
Vivimos en una época donde las redes sociales nos muestran constantemente imágenes de familias en playas paradisíacas, tardes de manualidades, meriendas caseras y madres que parecen tenerlo todo bajo control. Pero la realidad para muchas de nosotras es otra: trabajamos mientras nuestros hijos están en casa y el tiempo juntos parece escaso o insuficiente.
Entonces llega esa pregunta silenciosa que nos ronda la mente: ¿Estoy haciendo lo suficiente por ellos?
¿Qué es realmente el “tiempo de calidad”?
A veces creemos que tiempo de calidad significa horas enteras de juegos, paseos o planes extraordinarios. Pero el verdadero tiempo de calidad tiene más que ver con la conexión emocional que con la cantidad de horas.
Un momento breve, pero genuino —una conversación mirando a los ojos, un abrazo apretado antes de dormir, una risa compartida durante la cena— puede tener más impacto en la vida de un niño que un día entero juntos sin verdadera atención.
Estrategias para lograrlo, aunque trabajes
- Crea pequeños rituales
Un desayuno especial los sábados, una película por la noche una vez a la semana o simplemente leer juntos 10 minutos antes de dormir. Lo importante no es la actividad, sino el mensaje: “Este momento es solo para ti.”
- Agenda emocional
Aunque trabajes, puedes organizar momentos breves y significativos: una videollamada durante tu hora de almuerzo, dejarle una nota en el refrigerador o enviarle un mensaje de voz con amor durante el día.
- Involúcralos
Hazlos parte de la organización: déjales tareas pequeñas que puedan cumplir mientras tú trabajas. Pide su opinión sobre lo que les gustaría hacer en el tiempo libre que sí tendrás. Eso los hace sentir valorados y parte del equipo.
- Apóyate en tu red
Si tienes familiares, vecinos o amigas de confianza, no tengas miedo de pedir apoyo. No estás fallando por necesitar ayuda; al contrario, mostrar a tus hijos que no estás sola también les enseña sobre comunidad y cooperación.
No te castigues por lo que no puedes hacer. Agradece lo que sí estás logrando
No todas las madres pueden llevar a sus hijos de viaje, ni pasar el día completo con ellos. Pero cada esfuerzo que haces —levantarte temprano para prepararles el desayuno, trabajar para proveer, hacerles sentir amados incluso con poco tiempo— cuenta y vale muchísimo.
Tus hijos no necesitan vacaciones perfectas. Te necesitan a ti, presente, aunque sea por ratos, pero con el corazón completo.
En conclusión: Eres suficiente
Si estás leyendo esto, probablemente eres de esas madres que se preocupa, que intenta, que ama con todo lo que tiene. Y eso, aunque no se vea en fotos ni se suba a redes, tus hijos lo sienten y lo recordarán.
Haz lo que puedas, con lo que tienes, desde donde estás. Y no olvides decirte a ti misma cada noche:
“Hoy no estuve todo el día, pero estuve de verdad.”


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