Diciembre siempre llega cargado de emociones.
Es el mes de los cierres, de las despedidas silenciosas, de los balances internos que no siempre se dicen en voz alta. Mientras el mundo corre entre fiestas, metas y resoluciones apresuradas, yo he decidido algo distinto: detenerme, mirar hacia adentro y cerrar este año con intención.
Porque no quiero entrar al nuevo año desde el cansancio, la culpa o las expectativas ajenas.
Quiero entrar ligera, clara y en paz conmigo.
Cerrar ciclos no es olvidar, es honrar
Durante mucho tiempo creí que cerrar ciclos era borrar lo vivido. Hoy entiendo que no se trata de olvidar, sino de reconocer lo que fue, agradecer lo aprendido y soltar lo que ya cumplió su propósito.
Este año me enseñó que:
• No todo lo que duele es un fracaso.
• No todo lo que se va fue una pérdida.
• Y no todo lo que permanece merece quedarse.
Cerrar ciclos es un acto profundo de amor propio. Es decirme con honestidad: “hasta aquí, gracias”.
Lo que suelto antes de que termine el año
Antes de que el calendario marque un nuevo comienzo, elijo soltar conscientemente:
• La autoexigencia extrema que me llevó a olvidarme de mí.
• La culpa por no cumplir expectativas que nunca fueron mías.
• El miedo a cambiar por comodidad.
• Las versiones de mí que ya no me representan.
Soltar no es rendirse.
Soltar es hacer espacio para lo nuevo.
Practicar el autoamor también es saber detenerse
Este cierre de año no lo vivo desde la prisa, sino desde la presencia.
He aprendido que el autoamor no siempre se ve bonito o productivo; a veces se ve como descanso, silencio, límites y decisiones incómodas.
Autoamor es:
• Escuchar mi cuerpo cuando pide pausa.
• Elegirme incluso cuando no todos lo entienden.
• Hablarme con la misma compasión que ofrezco a otros.
Y sí, también es darme permiso de no tener todo resuelto todavía.
Prepararme para el nuevo año desde la intención, no desde la presión
No quiero iniciar el nuevo año con una lista infinita de metas que me desconecten de mí.
Quiero iniciarlo con intenciones claras, alineadas con la mujer que estoy construyendo.
Por eso me pregunto:
• ¿Cómo quiero sentirme?
• ¿Qué necesito priorizar?
• ¿Qué versión de mí quiero sostener, incluso en los días difíciles?
La intención transforma la meta en propósito.
Y el propósito da sentido al camino.
Un recordatorio para ti (y para mí)
Si llegaste hasta aquí, quiero que sepas algo:
No estás tarde. No estás rota. No estás fallando.
Estás cerrando un capítulo para poder escribir el siguiente con mayor conciencia.
Que este cierre de año no sea una despedida apresurada, sino un ritual íntimo de gratitud, honestidad y amor propio.
Yo elijo cerrar este año en paz.
Y abrir el próximo con claridad, intención y valentía.
Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.


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