Hay días en los que despertamos con el cuerpo pesado y el corazón aún más cansado. Nos decimos a nosotras mismas: “Estoy agotada de la vida”, pero si somos honestas, no es la vida la que pesa… es todo lo que hemos decidido cargar sin detenernos a soltar.
No estás cansada de vivir.
Estás cansada de ser fuerte todo el tiempo.
De sostener a todos.
De callar lo que duele.
De avanzar sin pausa.
El cansancio que no se ve
Muchas mujeres no están físicamente enfermas, pero viven emocionalmente agotadas.
Son mujeres que:
• Siempre dicen que sí, aunque por dentro griten no.
• Se exigen más de lo que el alma puede sostener.
• Se responsabilizan por todo y por todos.
• Siguen caminando aun cuando necesitan sentarse a llorar.
Ese cansancio no se quita con dormir más horas.
Ese cansancio viene de cargarte de expectativas, culpas, miedos y responsabilidades que no siempre te corresponden.
Cuando te conviertes en tu última prioridad
Nos enseñaron a dar, a servir, a estar disponibles. Y sí, eso es hermoso… hasta que te olvidas de ti.
Hasta que te conviertes en la mujer que cuida a todos, pero se descuida a sí misma.
Dios no te llamó a vivir agotada.
No te llamó a vivir corriendo, sobreviviendo o apagándote en el proceso.
Te llamó a vivir con propósito, con paz y con descanso.
“Vengan a mí todos los que están cansados y cargados, y yo les daré descanso.”
(Mateo 11:28)
Cargar no es lo mismo que avanzar
A veces confundimos fuerza con sacrificio constante.
Creemos que avanzar es aguantar.
Que amar es soportar.
Que ser buena mujer es olvidarse de sí.
Pero avanzar también es:
• Aprender a soltar.
• Poner límites sin culpa.
• Decir “hoy no puedo”.
• Reconocer que necesitas ayuda.
No todo lo que cargas es tuyo.
Y no todo lo que pesa merece seguir en tus manos.
¿Qué estás cargando que ya puedes soltar?
Tal vez estás cargando:
• Culpa por decisiones pasadas.
• Miedo al qué dirán.
• Relaciones que ya no nutren.
• Expectativas que no son tuyas.
• El papel de salvadora.
Hoy quiero invitarte a preguntarte con amor:
👉 ¿Qué estoy cargando que me está agotando?
👉 ¿Esto me acerca a la vida que deseo o me aleja de mí?
Soltar también es un acto de fe
Soltar no es rendirse.
Soltar es confiar.
Es decirle a Dios: “Ya no puedo sola, y está bien”.
Cuando sueltas, haces espacio.
Espacio para la paz.
Para la claridad.
Para volver a escucharte.
Y sobre todo, para recordar que tú también mereces descanso, cuidado y amor.
Para cerrar…
No estás cansada de la vida.
Estás cansada de cargarte sin pausa.
Hoy date permiso de soltar un poco.
De respirar profundo.
De elegirte sin culpa.
Porque cuando una mujer se libera del peso innecesario, no solo descansa… también florece 🌿
Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

«¿Quieres más? Suscríbete al blog y sígueme en mis redes sociales para estar al tanto de todas las novedades. ¡Hagamos crecer esta comunidad juntos!»
https://www.instagram.com/creadorasdecambio?igsh=MTJiMW82czNhd2VkcA%3D%3D&utm_source=qr

Deja un comentario