Antes de ser pareja de alguien, madre de otros, amiga incondicional o profesional incansable, fuiste tuya.
Y a veces se nos olvida.
El amor propio no llega con un aplauso ni con un gran acontecimiento; nace en decisiones pequeñas: la forma en que te hablas frente al espejo, lo que permites, lo que ya no toleras y hasta la manera en que eliges vestirte para salir al mundo.
Cuando una mujer aprende a elegirse
Algo cambia por dentro.
La postura se vuelve distinta, la voz más segura y los límites más claros. Ya no aceptas migajas emocionales, ni relaciones que te hagan dudar de tu valor. Empiezas a entender que cuidarte no es egoísmo, es responsabilidad.
Elegirse es decir:
- merezco tiempo para mí,
- merezco verme y sentirme bien,
- merezco un amor que no me disminuya.
Y ese cambio interior termina notándose por fuera.
El cuidado también es un lenguaje
La ropa que eliges, el perfume que te acompaña, los accesorios que usas, no son simples adornos: son mensajes silenciosos de cómo te ves a ti misma.
Cuando una mujer se coloca una pieza que ama, no se está “arreglando para otros”, se está reconociendo. Es un recordatorio de identidad:
soy esta,
me gusto así,
me celebro así.
Por eso creo tanto en la bisutería artesanal: porque no habla de apariencia, sino de esencia. Cada pulsera, cada arete, cada detalle puede ser un pequeño ancla que te devuelva a ti, a tu historia y a tu autenticidad.
El amor que lo sostiene todo
Ningún vínculo florece si primero no te tienes a ti.
El amor de pareja, la maternidad, las amistades, los proyectos… todo descansa sobre ese primer cimiento.
Amarte no te vuelve perfecta,
te vuelve consciente.
No te hace arrogante,
te hace libre.
Y una mujer libre ama mejor: sin miedo, sin vacíos, sin perderse.
Que este mes del amor y la amistad empiece contigo frente al espejo diciéndote la verdad más importante:
el primer amor de tu vida eres tú.
Que al cerrar este artículo no te quedes con palabras, sino con una decisión: amarte primero, todos los días y sin pedir permiso. Recuerda regalarnos tu comentario, compartirlo con otras creadoras que lo necesiten.
Con amor Brenda Goodman


Deja un comentario