Mujer Resiliente. Creadora de Cambio

"un espacio para sanar tu historia, fortalecer tu amor propio y construir una vida con propósito."

Autor: Creadoras de Cambio

  • 🌸 La mujer valiente: el poder de decidir y confiar en Dios.

    🌸 La mujer valiente: el poder de decidir y confiar en Dios.

    Separarse, llevar sobre los hombros el peso del hogar y tomar la decisión de ser madre soltera no es un acto de debilidad, sino de valor y amor profundo. Detrás de esa elección hay noches de oración, lágrimas escondidas y un corazón que ya había tomado la decisión mucho antes de dar el paso definitivo.

    Porque cuando una mujer se va del hogar, en realidad, esa separación comenzó tiempo atrás en su interior. El adiós físico es la confirmación de una decisión espiritual y emocional que ya estaba tomada.

    La fe: sostén en medio de la tormenta

    Cuando la mujer se aferra a Dios, encuentra fuerzas que ella misma no sabía que tenía. La fe se convierte en la brújula que guía sus pasos y en la luz que ilumina su camino.

                •          La Palabra le da discernimiento.

                •          La oración le da paz.

                •          La fe le da fuerzas para no rendirse.

    Confiada en el Señor, la mujer se reviste de la armadura espiritual de la que habla la Biblia y entiende que su batalla no la libra sola, sino tomada de la mano de Dios.

    💖 Amor propio y crianza con valores

    Ser madre soltera no significa estar incompleta, significa reconocer el valor propio y decidir criar a los hijos en un ambiente de respeto, amor y fe.

                •          Se cuida a sí misma, porque sabe que su bienestar es el ejemplo de sus hijos.

                •          Aprende a no depender de una pareja para sentirse amada.

                •          Enseña con su vida que la dignidad y el amor propio son innegociables.

    Sus hijos crecen viendo en ella a una mujer fuerte, resilientes y confiada en Dios. Y eso se convierte en la mayor enseñanza de vida: ser valiente sin perder la ternura, ser firme sin dejar de amar.

    🌿 El tiempo de Dios es perfecto

    Después de la tormenta llega la calma. Cuando la mujer sana, sus cicatrices cierran y su corazón vuelve a estar en paz. Entonces comprende que no necesita rogar amor ni vivir de pareja en pareja por miedo a la soledad.

    Porque en realidad nunca está sola: Dios siempre la acompaña.

    Y si un nuevo amor llega, será en el momento correcto, cuando ella esté lista, plena y segura. Porque cada cosa llega en el tiempo perfecto de Dios, ni antes ni después.

    🌸 Mensaje final

    Mujer, si hoy estás atravesando una separación o comenzando el camino como madre soltera, recuerda:

                •          Tu decisión no es derrota, es valentía.

                •          Tus hijos serán bendecidos por tu fe.

                •          Dios nunca te dejará sola.

    Confía, camina firme y cree. Lo mejor está por venir. 🙏✨

  • La mujer: cabeza del hogar y tronco firme

    La mujer: cabeza del hogar y tronco firme

    En cada hogar hay un corazón que late con fuerza silenciosa, un pilar que sostiene y una raíz que alimenta: la mujer. Ser cabeza del hogar no se trata únicamente de dirigir o administrar, sino de ser ese tronco firme que, aun en medio de tormentas, permanece de pie.

    La mujer carga sobre sus hombros múltiples responsabilidades: el cuidado de los hijos, el trabajo, el servicio en el hogar, y muchas veces también el sostén económico. Este peso, inevitablemente, trae consigo agotamiento físico, emocional y laboral. Hay días en que las fuerzas parecen agotarse, en que el cansancio pesa más que los sueños. Y, aun así, la mujer se levanta.

    Su fortaleza no viene solo de sí misma. Viene de lo alto, porque su fe en Dios es la raíz que la nutre y la sostiene. Él es quien la levanta cuando siente que ya no puede más, quien la renueva cuando su energía se desvanece, y quien le recuerda que su labor tiene un propósito eterno.

    Ella es como un árbol fuerte en medio de su hogar. Sus hijos son las ramas que crecen y se extienden gracias a la firmeza de su tronco. Si ese tronco se debilita, todo lo demás corre el riesgo de caer. Por eso, mantenerse fuerte no es un acto de egoísmo, sino de amor: cuidar de sí misma para poder sostener a quienes dependen de ella.

    Ser mujer y cabeza del hogar no significa no llorar, no cansarse ni quebrarse. Significa que, aun con lágrimas, cansancio y debilidades, se sigue de pie porque sabe que su raíz está en Dios. Él es quien le da la savia de la fe, la paciencia y el amor que le permiten florecer en medio de las pruebas.

    La mujer no solo es tronco firme: es vida, es sombra que refresca, es fruto que alimenta. Es la muestra más clara de que la fuerza verdadera no está en la ausencia de debilidad, sino en la decisión de seguir adelante a pesar de ella.

    Por eso, la mujer no se rinde. Llora, se cansa, pero vuelve a levantarse, porque sabe que su fuerza no está en ella misma, sino en Aquel que le da vida. Como declara Isaías 40:31:

    “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

    La mujer cabeza del hogar es un regalo de Dios. Ella es tronco firme, raíz profunda, sombra que protege y fruto que alimenta. Y aunque el peso sea grande, su fe la mantiene de pie, porque sabe que cuando ella se levanta en el poder de Dios, toda su casa se levanta con ella.

    Cómo la mujer confiada en Dios cuida de sus hijos y de sí misma

    • 🙏 Orar cada día por tus hijos y por ti misma.

    • 👨‍👩‍👧 Dedicar tiempo de calidad en familia, más allá de las obligaciones.

    • 🍎 Cuidar tu salud física y emocional, porque eres el tronco firme de tu hogar.

    • 🌟 Dar ejemplo con tu vida, no solo con palabras.

    • ✝️ Confiar tus cargas a Dios, recordando que Él renueva tus fuerzas.

    • 🤝 Buscar apoyo en amistades sanas y comunidad de fe.

  • 🌿 Cuando una mujer atraviesa sus procesos

    🌿 Cuando una mujer atraviesa sus procesos

    Hay momentos en la vida de una mujer que parecen desgarrar el alma. La separación, la carga de ser madre soltera, las cuentas que no cuadran y las noches en las que el silencio duele más que la soledad. Son procesos que no avisan, que llegan para probar la fortaleza de un corazón que, aunque cansado, sigue latiendo con fe.

    En medio de lágrimas escondidas y sonrisas prestadas, aparece la pregunta inevitable: ¿y ahora qué?

    Es ahí donde muchas mujeres descubren que no están solas. Que, aunque el apoyo humano falle, hay un refugio eterno que nunca abandona: Dios. Él se convierte en la voz que calma, en la provisión inesperada, en la fuerza que sostiene y en la esperanza que ilumina incluso los días más oscuros.

    Una mujer que se levanta en fe no es débil; es valiente. Una madre que, con la mirada al cielo, pide fuerzas para seguir criando a sus hijos, es más grande que cualquier adversidad. Una hija de Dios que confía, aunque no entienda, es testimonio vivo de que los procesos no destruyen: transforman.

    Porque después de la tormenta, la mujer de fe descubre que siempre hubo un sostén invisible, y que nunca caminó sola: su único socorro fue, es y será Dios.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • ✨ La mujer que se redescubre: entre la exigencia social y la autenticidad personal

    ✨ La mujer que se redescubre: entre la exigencia social y la autenticidad personal

    Desde pequeñas, muchas mujeres crecen escuchando lo que “deben ser”: buenas hijas, excelentes estudiantes, profesionales intachables, esposas entregadas, madres perfectas, amigas incondicionales. La lista parece interminable y, al mismo tiempo, inalcanzable.

    La sociedad nos coloca un traje de exigencias que rara vez nos queda a la medida. Intentamos ajustarlo con sacrificios, silencios y esfuerzos desmedidos. Pero en ese intento por cumplir con todo, muchas veces nos perdemos a nosotras mismas.

    🌱 Redescubrirse es un acto de valentía. Es detenerse en medio del ruido y preguntarse:

    • ¿Quién soy realmente detrás de los roles que desempeño?

    • ¿Qué quiero para mí, más allá de lo que esperan los demás?

    • ¿Qué partes de mí he dejado dormidas por miedo a no encajar?

    El redescubrimiento no significa abandonar responsabilidades, sino aprender a habitarlas desde un lugar más auténtico, menos rígido y más humano. Significa abrazar nuestras imperfecciones, reconocer que no todo tiene que salir perfecto y que cada error también forma parte del aprendizaje.

    💜 La autenticidad es libertad.

    Es elegir mostrarnos tal cual somos, con fortalezas y vulnerabilidades, sin necesidad de competir ni de demostrar constantemente nuestro valor. Y en ese camino, se vuelve vital que como mujeres dejemos de juzgarnos y aprendamos a celebrarnos unas a otras.

    Porque la verdadera fuerza no está en “poder con todo”, sino en reconocer nuestras limitaciones, pedir ayuda cuando la necesitamos y apoyarnos mutuamente.

    Hoy quiero recordarte:

    👉 No eres lo que otros esperan, eres lo que decides construir de ti misma.

    👉 No necesitas cumplir con un molde, tu autenticidad ya es suficiente.

    👉 Redescubrirte es darte la oportunidad de volver a brillar desde tu propia esencia.

    La mujer que se redescubre no es la que lo tiene todo “perfectamente bajo control”, sino la que se atreve a vivir en coherencia con lo que siente, piensa y sueña.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Entre fortalezas y críticas: el espejo de ser mujer

    Entre fortalezas y críticas: el espejo de ser mujer

    Ser mujer es sinónimo de fortaleza. Llevamos dentro la capacidad de crear, de sostener, de luchar y de reinventarnos una y otra vez. A pesar de los obstáculos de una sociedad que aún arrastra huellas machistas, hemos demostrado que podemos ocupar cualquier espacio y brillar con nuestra propia luz.

    Sin embargo, existe una verdad incómoda: muchas veces, esa luz que tanto esfuerzo nos ha costado encender, no solo se enfrenta a la sombra de las estructuras externas, sino también al juicio de otras mujeres.

    Cuando la crítica reemplaza al apoyo

    En lugar de tendernos la mano, con frecuencia caemos en la tentación de criticarnos unas a otras.

    • La que decide emprender es cuestionada.

    • La que se atreve a soñar en grande es etiquetada.

    • La que se muestra auténtica es señalada.

    Y, sin darnos cuenta, esas críticas se convierten en cadenas que nos amarran, no solo a nosotras mismas, sino también al avance colectivo de todas.

    Fortalezas que debemos recordar

    Cada mujer tiene un caudal de fortalezas: resiliencia, creatividad, intuición, valentía. Cuando decidimos enfocarnos en potenciar esas cualidades y, a la vez, reconocerlas en las demás, el panorama cambia. El brillo de otra no apaga el nuestro; al contrario, lo multiplica. Una mujer fuerte no teme ver a otra crecer; sabe que en esa unión hay más poder que en cualquier competencia.

    El error de buscar la luz en las demás

    Muchas veces, la crítica nace del vacío: cuando no reconocemos nuestra propia luz, buscamos apagar la de la otra. Pero la plenitud no se construye en comparación, sino en autenticidad. Cada una tiene un camino único, y la verdadera fortaleza está en caminarlo con orgullo, mientras celebramos los pasos de quienes nos rodean.

    Un llamado a la sororidad

    Imaginemos por un momento que, en vez de criticarnos, nos formamos juntas; que, en lugar de echarnos a un lado, nos empujamos hacia adelante; que, en vez de buscar la luz en los logros de las demás, encendemos la nuestra y permitimos que ambas iluminen. Ese día, la fuerza femenina dejará de fragmentarse y se convertirá en un poder imparable.

    ✨ Reflexión final:

    El mundo ya nos reta lo suficiente como para añadirnos más piedras entre nosotras. La crítica apaga, pero el apoyo enciende. Cada mujer que decide aplaudir a otra está contribuyendo a un futuro más justo, más fuerte y más luminoso. Porque cuando una brilla, todas brillamos.

  • Adolescencia y maternidad: cómo las madres pueden acompañar sin repetir patrones

    Adolescencia y maternidad: cómo las madres pueden acompañar sin repetir patrones

    La adolescencia es una etapa que despierta temores, recuerdos y desafíos en cada madre. Muchas veces, al ver crecer a sus hijos, nos enfrentamos al espejo de nuestra propia juventud: heridas no sanadas, errores cometidos o la forma en que fuimos criadas.

    Sin darnos cuenta, existe la tentación de repetir patrones, incluso aquellos que un día juramos no imitar.

    Pero la buena noticia es que la maternidad también es una oportunidad de transformación. Acompañar a un adolescente no significa controlar, imponer o vivir la adolescencia que no tuvimos, sino guiar con amor, sabiduría y libertad, rompiendo cadenas del pasado para construir vínculos más sanos.

    ¿Por qué tendemos a repetir patrones?

    • La crianza que recibimos deja huellas: solemos reproducir lo que vimos en casa, aunque no lo deseemos.

    • El miedo a que nuestros hijos se equivoquen nos lleva a ser rígidas, olvidando que los errores también forman parte del aprendizaje.

    • El deseo de protección excesiva puede convertirse en control, lo que genera distancia en lugar de confianza.

    💡 Reconocer estas tendencias es el primer paso para cambiarlas.

    Claves para acompañar sin repetir patrones

    1. Reconocer nuestra historia

    Antes de guiar, debemos mirarnos a nosotras mismas. ¿Qué heridas de la adolescencia aún nos duelen? ¿Qué frases, límites o silencios marcaron nuestra relación con nuestras madres? Reconocerlo nos da la libertad de elegir distinto.

    2. Escuchar más, juzgar menos

    La adolescencia es una etapa de búsqueda de identidad. Cuando la madre escucha con atención, sin minimizar ni ridiculizar, crea un espacio de confianza que evita que los jóvenes busquen respuestas en lugares inseguros.

    3. Establecer límites sanos y coherentes

    No se trata de ser permisivas ni autoritarias, sino de ser firmes con amor. Los adolescentes necesitan estructura, pero también flexibilidad.

    4. Validar sus emociones

    Un “yo sé cómo te sientes” o un “entiendo que para ti esto es importante” abre puentes de comunicación. Recordemos que, aunque sus problemas parezcan pequeños a nuestros ojos adultos, para ellos son gigantes.

    5. Ser modelo, no imposición

    Más que decirles qué hacer, mostremos con nuestra vida lo que significa respeto, responsabilidad y amor propio. Los adolescentes aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan.

    6. Sanar en el presente

    Acompañar a un adolescente también es una oportunidad para sanar a la adolescente que fuimos. Cada acto de amor y comprensión hacia ellos es, en cierto modo, un acto de amor hacia nosotras mismas.

    Reflexión final

    La maternidad en la adolescencia de los hijos es un viaje desafiante, pero también transformador. Se trata de romper con la cadena de patrones negativos, aprender a acompañar con amor y construir relaciones más conscientes.

    Recordemos: no somos madres perfectas, somos madres en proceso. Y ese proceso, vivido con humildad y amor, es el regalo más grande que podemos ofrecer a nuestros hijos adolescentes.

    ✨ Tu maternidad puede ser diferente. No estás destinada a repetir la historia, estás llamada a escribir una nueva.

    💬 Y tú, ¿qué opinas?

    ¿Sientes que en tu maternidad has repetido algunos patrones de tu infancia?

    ¿Cómo acompañas a tus hijos adolescentes desde tu experiencia?

    👉 Te leo en los comentarios y no olvides suscribirte al blog para seguir compartiendo reflexiones y herramientas que nos ayuden a crecer juntas como madres y mujeres.

    Cría para inspirar, no para que tus hijos repitan tu historia.
  • Mujer: un faro en medio de las tormentas

    Mujer: un faro en medio de las tormentas

    Ser mujer ya es un acto de grandeza, pero ser mujer cabeza del hogar es abrazar una misión que pocos comprenden en su verdadera magnitud. Es levantarse cada día con la certeza de que, aunque el mundo sea duro, ella será más fuerte. Es caminar con pasos firmes, aun cuando sus rodillas tiemblen, porque sabe que de su fortaleza dependen vidas que confían en ella.

    Cualidades que la hacen única

    La mujer cabeza del hogar no se define por las carencias, sino por lo que construye en medio de ellas.
    • Tiene un corazón inquebrantable, capaz de amar incluso en los días grises.
    • Una sabiduría intuitiva, que le permite encontrar caminos donde otros solo ven muros.
    • Una determinación férrea, que la impulsa a no rendirse aunque el cansancio la visite.
    • Y una resiliencia admirable, que la convierte en ejemplo para quienes la rodean.

    Retos en una sociedad que aún la etiqueta

    En un entorno donde el machismo y los prejuicios todavía levantan barreras, la mujer cabeza del hogar debe demostrar constantemente lo que ya es evidente: que su valor no depende de un apellido, de una compañía ni de una aprobación externa. Vive rodeada de etiquetas que intentan encasillarla —“débil”, “incapaz”, “incompleta”—, pero ella aprende a sacudirse de cada una y a escribir sus propios nombres: valiente, capaz, plena, invencible.

    Saber quiénes la acompañarán en la cima

    En su proceso de transformación, la mujer descubre una gran verdad: no todos están llamados a caminar con ella hasta el final. Habrá quienes solo la acompañen en los inicios, quienes duden de sus sueños o quienes se aparten cuando su brillo empiece a incomodar. Pero también habrá seres leales, manos firmes que no temen sostenerla en la subida, y corazones sinceros que celebrarán con ella cada conquista. Reconocer quién merece un lugar en la cima es parte de su crecimiento.

    Una vida en transformación

    Cada reto que enfrenta es un peldaño hacia una versión más fuerte de sí misma. Cada caída se transforma en una lección, y cada lágrima derramada es semilla de esperanza. Ella no es víctima de su historia, sino arquitecta de su destino. Y en medio de un mundo que intenta decirle quién debe ser, ella responde con firmeza: “Soy quien elijo ser”.

    ✨ “Si este artículo resonó contigo, no te vayas sin suscribirte. Así podremos caminar juntos en este proceso de transformación y crecimiento.”

  • Regreso a clases: el rol de mamá cuando eres la única cabeza del hogar

    El regreso a clases siempre trae una mezcla de emociones: ilusión por los nuevos retos, nervios por la adaptación y, para muchas mamás, el reto extra de organizarlo todo cuando se es la única cabeza del hogar.

    Si este es tu caso, quiero que sepas algo importante: no estás sola en este camino y, aunque las responsabilidades sean muchas, también tienes un poder inmenso para inspirar a tus hijos con tu ejemplo.

    ¿Qué hacer?

    1. Organización: tu mejor aliada

    Cuando el tiempo y el presupuesto son limitados, la planificación se convierte en tu mejor herramienta.

    • Lista de útiles: compra lo esencial primero y deja para más adelante lo que no se usa de inmediato.

    • Uniformes y ropa: busca opciones de segunda mano en buen estado o intercambios con otras madres.

    • Agenda escolar: anota todas las fechas importantes (reuniones, pagos, evaluaciones) para no dejar nada al azar.

    2. Conversar y preparar emocionalmente a tus hijos

    Ser madre y cabeza de hogar no significa que tus hijos deban sentir preocupación por lo económico, pero sí que valoren el esfuerzo.

    • Explícales que el regreso a clases es un nuevo comienzo para aprender y crecer.

    • Enséñales a cuidar sus útiles y a ser responsables con sus tareas.

    • Anímales a resolver pequeños retos por sí mismos, esto fomenta independencia.

    3. Autocuidado: no te olvides de ti

    Entre preparar loncheras, hacer tareas, trabajar y administrar la casa, es fácil ponerse siempre en último lugar.

    • Dedica al menos 15 minutos al día para ti: leer, caminar, escuchar música o simplemente descansar.

    • Recuerda que una mamá agotada no puede dar lo mejor de sí, pero una mamá cuidada inspira y motiva.

    4. Buscar apoyo y comunidad

    No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites.

    • Apóyate en familiares, amigas o grupos de mamás de la escuela para compartir transporte o cuidado ocasional.

    • Participa en actividades escolares: te permitirá conocer mejor el entorno de tus hijos y crear redes de apoyo.

    5. Convertir el reto en una lección de vida

    Criar y educar siendo la única cabeza del hogar no es fácil, pero también es una oportunidad para enseñar valores como la responsabilidad, el esfuerzo y la resiliencia.

    Tus hijos verán en ti un ejemplo de perseverancia y amor incondicional que les servirá toda la vida.

    Conclusión

    El regreso a clases no es solo un cambio de horario o la compra de útiles. Es el inicio de una nueva etapa para ti y tus hijos, donde tu fortaleza, organización y amor marcarán la diferencia.

    Aunque a veces sientas que la carga es pesada, recuerda: cada esfuerzo que haces hoy, siembra un futuro lleno de posibilidades para ellos.

    Brenda Goodman

    Liderar también es abrazar
  • No soy egoísta por emprender: soy una mamá que también sueña.

    No soy egoísta por emprender: soy una mamá que también sueña.

    Durante mucho tiempo, nos han enseñado que una “buena madre” es la que se entrega por completo a su hogar, sin pausas, sin metas personales, sin tiempo para sí misma. Pero… ¿qué pasa con las mujeres que también tienen sueños, talentos, ideas que quieren convertir en realidad?

    Hoy quiero hablarte de algo que muchas vivimos en silencio: la culpa de emprender mientras somos madres. Esa sensación de estar “fallando” si dedicamos tiempo a nuestro negocio, a nuestras redes, a un pedido, en lugar de estar 24/7 con nuestros hijos.

    💬 La culpa silenciosa de la madre emprendedora

    ¿Te ha pasado que, mientras haces un pedido, preparas un envío o grabas un reel, sientes que deberías estar haciendo otra cosa? ¿Has dejado de avanzar por miedo a “descuidar” tu rol como mamá?

    Es normal. Pero no es justo contigo.

    Emprender no es egoísta. Es una forma de enseñarle a tus hijos a luchar por lo que quieren, a crear, a crecer. Les das un ejemplo vivo de esfuerzo, constancia y amor propio.

    💡 3 claves para emprender sin dejar de ser mamá presente

    No se trata de elegir entre ser madre o ser emprendedora. Se trata de encontrar un equilibrio que funcione para ti y tu familia. Aquí te comparto algunas estrategias que me han servido (y que puedes adaptar a tu realidad):

    1. Establece una rutina flexible (pero realista)

    No necesitas seguir el horario de nadie más. Observa en qué momento del día tienes más energía o menos interrupciones (¿madrugada? ¿noche? ¿siesta de los niños?) y usa ese espacio para avanzar en tu negocio.

    Ejemplo: Si tus hijos duermen a las 9 p.m., puedes dedicar 30-45 minutos cada noche a crear contenido, responder mensajes o hacer inventario.

    1. Involucra a tus hijos en tu proceso creativo

    Haz que tu emprendimiento forme parte de tu dinámica familiar. No se trata de explotarlos (¡claro que no!), sino de permitirles ver lo que haces, ayudarte con tareas pequeñas y sentirse parte de tu sueño.

    Ejemplo: “Ayúdame a elegir qué color de pulsera subo hoy”, o “¿Cuál nombre te gusta más para esta colección?”. Les encantará sentir que te apoyan.

    1. No te castigues por tomar tiempo para ti

    Estás criando con amor, y eso ya es suficiente. También tienes derecho a crecer, crear, soñar y trabajar por tus metas. Tu emprendimiento no te aleja de tu familia: te da fuerza para ser una versión más plena de ti misma.

    Ser mamá no cancela tus sueños. Los transforma.

    Ser madre es una bendición. Pero también lo es poder emprender desde tu autenticidad. Y ambas cosas pueden coexistir. No te juzgues. No te compares. No te limites.

    No eres egoísta por emprender. Eres valiente.

    Hablemos juntas

    ¿Te has sentido culpable por emprender siendo madre? ¿Qué haces tú para equilibrar tu tiempo? Te leo en los comentarios, y si este artículo resonó contigo, compártelo con otra mamá emprendedora que lo necesite.

    Porque juntas, crecemos más fuerte 💪🏽✨

  • 💪👩👧👦 Cuando mamá, también es Papá:Fortaleza, Afecto y Empoderamiento en la Crianza.                               Por Brenda Goodman

    💪👩👧👦 Cuando mamá, también es Papá:Fortaleza, Afecto y Empoderamiento en la Crianza. Por Brenda Goodman

    Hay mujeres que no solo llevan la carga emocional y económica del hogar, sino que también asumen el rol que, por derecho y responsabilidad, le corresponde a un padre. Esas mujeres son madres que también hacen de papá: que escuchan, acompañan, corrigen, abrazan, trabajan doble y aman sin medida.

    Este artículo es para ti, mujer que sostienes a tu familia con fuerza, corazón y esperanza.
    Quiero que sepas por si lo llegaste a pensar que…

    🌻 1. Reconocer el rol doble no es victimizarse, es validar tu esfuerzoEste artículo es para ti, mujer que sostienes a tu familia con fuerza, corazón y esperanza.
    Quiero que sepas por si lo llegaste a pensar que…

    Ser madre en una situación de paternidad ausente no es tu culpa. Asumir el rol completo no significa “reemplazar al padre”, sino llenar los vacíos que otros han dejado con tu amor, tu ejemplo y tu presencia constante. Es importante validar lo que haces sin sentir culpa por lo que otros decidieron no hacer.

    🧠 2. Tres áreas donde mamá suele asumir el rol de papá
    🔸 Emocional:
    Escuchas, abrazas, guías. A veces contienes tus propias lágrimas para que ellos no se sientan solos. La conexión emocional contigo será la base de su estabilidad afectiva.
    🔸 Económica:
    Sacas fuerzas para trabajar, emprender, ahorrar y cubrir necesidades. Cada plato servido, cada cuaderno comprado, cada consulta médica pagada es una muestra silenciosa de tu amor.
    🔸 Formativa:
    Eres ejemplo. Enseñas valores, hablas de límites, y estás presente en las decisiones importantes.

    ✨ 3. Tips para mantenerte empoderada
    1. Rodéate de una red de apoyo: Familiares, amigas, maestras, orientadoras. No tienes que hacerlo todo sola.
    2. Cuida tu salud mental y emocional: Una madre estable emocionalmente cría hijos más seguros.
    3. Establece rutinas y límites saludables: El orden da seguridad.
    4. Recuérdate quién eres: Eres una mujer poderosa, no por cargar sola, sino por hacerlo con amor.
    5. Busca espacios de crecimiento personal: Lectura, formación, ejercicio, espiritualidad… lo que te reconecte contigo misma.

    📚 4. Libros que puedes recomendar a tus hijos para ayudarles a procesar la ausencia paterna.
    • “Siempre te querré” de Robert Munsch – Amor incondicional entre madre e hijo.
    • “El punto” de Peter H. Reynolds – Estimula la confianza en uno mismo.
    • “¿De qué color es un beso?” de Rocio Bonilla – Fortalece la expresión emocional.
    • “Papá, por favor, consígueme la luna” de Eric Carle – Ideal para hablar de ausencias desde la ternura.
    • “Yo voy conmigo” de Raquel Díaz Reguera – Para hijas que deben valorarse tal como son.
    Sé que al leerlos te preguntarás si yo los he leído todos, pues si en digital y amando esta nueva versión de audiolibros.

    🗣️ 5. ¿Cómo hablar con tus hijos sobre su padre cuando es ausente?

    Esta conversación es delicada, pero necesaria. Aquí algunos principios:

    ✅ Habla con la verdad, sin cargar al niño con rencor.
    ⛔️ Evita hablar mal del padre; eso puede crear culpa o confusión. Ni lo hagas tú, mucho menos permitas que otras personas lo hagan.
    ✅ Valida lo que sienten: tristeza, rabia o indiferencia.
    ✅ Asegura que no es culpa de ellos.
    ✅ Destaca que la ausencia no define su valor.
    ✅ Recuérdales que están rodeados de amor y que tú siempre estarás ahí.
    Una frase útil y poderosa:

    “Papá no está, pero tú estás muy amado. Y aunque él haya tomado esa decisión, tú nunca estás solo.”

    💬 En resumen
    No eres menos madre por hacer el rol doble. Eres más fuerte, más luminosa y más admirable. Y aunque no hayas elegido esa carga, la estás transformando en una oportunidad para criar con conciencia, con amor y con carácter.

    Ser madre y padre al mismo tiempo es un desafío, sí. Pero también es un acto de resistencia silenciosa que forma hijos nobles, resilientes y amorosos.

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