Mujer Resiliente. Creadora de Cambio

"un espacio para sanar tu historia, fortalecer tu amor propio y construir una vida con propósito."

Categoría: Creadorasdecambio

  • Cómo crear tu nueva versión sin perder tu esencia

    Cómo crear tu nueva versión sin perder tu esencia

    Por: Brenda Goodman

    En un mundo que cambia cada día, muchas mujeres sienten el deseo de transformarse, crecer, reinventarse… pero al mismo tiempo temen desconectarse de lo que son en lo más profundo. ¿Cómo evolucionar sin traicionarte? ¿Cómo convertirte en tu mejor versión sin perder tu esencia?

    La respuesta está en entender que crecer no es dejar de ser tú, sino permitir que florezca la mujer que siempre ha estado dentro.

    Evolucionar no es reemplazarte: es revelarte

    A veces creemos que cambiar implica abandonar lo que somos. Pero la verdadera transformación nace desde adentro:
    • No se trata de imitar tendencias.
    • No se trata de encajar en moldes.
    • No se trata de convertirte en otra para poder ser aceptada.

    Crear tu nueva versión es un acto profundo de autoconocimiento, donde reconoces tus valores, tu historia y tus fortalezas, y desde ahí construyes la mujer que quieres ser.

    Lo que sí debes dejar atrás

    Para evolucionar con propósito, es necesario soltar aquello que ya no sostiene tu crecimiento:
    • Creencias que te limitan.
    • Hábitos que te restan energía.
    • Personas o espacios que ya no vibran contigo.
    • Miedos que te hacen pequeña.

    Soltar no es renunciar a tu esencia. Es renunciar a lo que te impide verla.

    Hábitos que construyen tu mejor versión

    Tu nueva versión no aparece por magia: se construye cada día con acciones pequeñas pero poderosas. Puedes comenzar por:


    • Elegir la autenticidad antes que la aprobación.
    • Proteger tu paz como tu tesoro más valioso.
    • Organizar tu vida desde el amor propio y no desde la prisa.
    • Aprender cosas nuevas que nutran tus talentos.
    • Crear límites sanos para priorizar tu bienestar.
    • Cuidar tu cuerpo y tu energía, porque tu esencia vive en ambos.

    Reconecta con tu esencia: tu brújula interna

    Tu esencia es esa voz suave que te recuerda quién eres, lo que mereces y hacia dónde te diriges. Cuando te tomas el tiempo para escucharla, puedes decidir con claridad cómo deseas evolucionar.

    Pregúntate:
    • ¿Qué parte de mí quiero expandir?
    • ¿Qué deseo vivir en esta nueva etapa?
    • ¿Qué versión de mí se siente más alineada con mi propósito?

    Es ahí donde nace tu nueva versión: en esa mezcla perfecta entre tu verdad y tu visión.

    Tu nueva versión ya está dentro de ti

    No tienes que buscar fuera lo que ya habita en tu interior. Solo necesitas darte permiso para brillar sin pedir disculpas. Tu nueva versión no es una copia de nadie, ni una máscara, ni un personaje:
    es tu esencia, elevada.
    Es tu autenticidad, fortalecida.
    Es tu verdad, sin miedo.

    Hoy puedes empezar: un paso, un hábito, una decisión.
    La mujer en la que deseas convertirte… ya te está esperando..

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • 🌟 10 Tips para Mujeres Jóvenes que Quieren Prepararse y Estudiar

    🌟 10 Tips para Mujeres Jóvenes que Quieren Prepararse y Estudiar

    En un mundo que avanza rápidamente, cada vez más mujeres buscan prepararse, estudiar y abrirse camino hacia una vida llena de oportunidades. Este post reúne 10 tips prácticos y realistas pensados especialmente para ti, que deseas crecer, superar tus límites y construir un futuro más sólido. No importa tu punto de partida: con enfoque, organización y determinación, siempre es posible avanzar. Aquí te comparto las claves que pueden ayudarte a dar ese próximo gran paso.

    Por Brenda Goodman

    1. Define tu “por qué”.

    Antes de elegir una carrera o un curso, pregúntate: ¿Para qué quiero estudiarlo? Tener un propósito te ayudará a mantenerte firme incluso cuando el camino se ponga difícil.

    2. Organiza tu tiempo como si fuera oro.

    Crea horarios, usa agenda y asigna bloques de estudio. La constancia vale más que estudiar muchas horas solo un día.

    3. Empieza por pequeños hábitos.

    Leer 10 minutos, investigar un tema, practicar un ejercicio… los hábitos pequeños construyen grandes resultados.

    4. Cuida tu autoestima académica.

    No te compares. Tu proceso es único. Cree en tu capacidad de aprender, incluso cuando te cueste.

    5. Busca espacios favorables para estudiar.

    Un lugar limpio, con buena luz y sin interrupciones te ayuda a concentrarte mejor.

    6. Pide ayuda cuando la necesites.

    No es debilidad. Es inteligencia. Profesores, amigas, tutores, plataformas… siempre hay apoyo.

    7. Aprovecha cursos gratuitos y recursos online.

    Hay plataformas con contenido de calidad que pueden impulsarte sin necesidad de gastar mucho.

    8. Rodéate de personas que te impulsen.

    Evita los ambientes que frenan tus metas. Mantén cerca a quienes te motivan a ser mejor.

    9. Celebra tus avances, aunque sean pequeños.

    Cada capítulo leído, cada tarea completada y cada examen aprobado merece reconocimiento.

    10. Pon límites saludables.

    Tu estudio es prioridad. Aprende a decir “ahora no puedo, estoy estudiando” sin culpa.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • 🌿 Creciendo con propósito: cuando la fe se convierte en tu fuerza

    🌿 Creciendo con propósito: cuando la fe se convierte en tu fuerza

    Crecer no siempre es fácil. Detrás de cada sonrisa que refleja avance, hay silencios, lágrimas y batallas internas que pocos ven. El crecimiento personal no llega de la noche a la mañana; es un viaje profundo donde aprendemos a soltar lo que ya no somos, para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

    El proceso de crecer

    Crecer duele, pero también sana. Duele porque nos obliga a dejar atrás lo conocido, a desprendernos de hábitos, personas o ambientes que ya no nos ayudan a avanzar. Pero sana, porque en ese desprendimiento encontramos libertad, claridad y propósito.

    Cada paso en este camino nos enseña a conocernos, a poner límites, a valorarnos y a creer que sí merecemos una vida plena. Hay días en los que sentimos que todo se detiene, que los sueños pesan demasiado, y que el esfuerzo no rinde frutos. Pero justo ahí, en medio del cansancio, el alma se fortalece y aprende que los procesos también son parte del milagro.

    Cuando te apoyan, y cuando no

    El crecimiento revela mucho, no solo de ti, sino también de quienes te rodean. Algunos celebrarán tus logros con alegría sincera; serán esas personas que te impulsan, te animan y te recuerdan que vales más de lo que crees. Con ellos, el camino se vuelve más ligero y los días difíciles más llevaderos.

    Pero también están los otros… los que critican, los que juzgan, los que se alejan porque tu cambio los confronta. A veces duelen más los comentarios de quienes creíste que caminarían a tu lado.
    Cuando las personas de tu entorno —ya sea familiar, laboral o social— no comprenden tu proceso, puedes llegar a sentirte solo. Sin embargo, no es soledad, es transformación. No es rechazo, es señal de que estás creciendo en dirección distinta.

    Aprender a avanzar sin resentimiento es uno de los actos más poderosos del crecimiento. No se trata de demostrar nada a nadie, sino de mantener la paz y seguir floreciendo aunque otros no lo entiendan.

    La fe que sostiene y aligera

    Y es justo ahí, cuando las fuerzas parecen agotarse, donde la fe en Dios se convierte en la luz que guía el camino.
    Creer que Dios tiene un propósito en cada paso te da calma. Te enseña que las pruebas no llegan para destruirte, sino para formarte. La fe no borra los problemas, pero te da una nueva forma de mirarlos: con esperanza.

    Cuando dejas tus cargas en las manos de Dios, el peso se vuelve más llevadero. Entiendes que Él ve lo que tú no ves, que abre caminos donde tú solo ves muros, y que cada cierre, cada crítica y cada silencio tienen una razón divina.

    Crecer con fe

    Crecimiento personal no significa tenerlo todo bajo control, sino confiar mientras avanzas. Significa seguir caminando aunque duela, seguir creyendo aunque no entiendas, y seguir amando aunque otros no te comprendan.

    Dios no promete un camino sin obstáculos, pero sí un corazón fuerte para enfrentarlos. Si tu crecimiento incomoda a otros, no te detengas; estás brillando con la luz que Él encendió en ti.

    Así que sigue…
    Sigue creciendo, sigue creyendo, sigue confiando.
    Porque cada paso que das con fe, te acerca más a la persona que fuiste creada para ser. 🌸

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Hija, madre y mujer

    Hija, madre y mujer

    Ser mujer es un viaje de etapas, aprendizajes y transformaciones. En cada una de ellas, la esencia femenina se reinventa, pero su raíz permanece: la fortaleza interior, el amor incondicional y la fe que sostiene incluso en los días más grises.

    Como hija

    Desde el principio, la mujer aprende el valor del amor y la responsabilidad a través de su rol como hija. Una hija con valores comprende que la familia es el primer espacio donde se cultiva el respeto, la empatía y el agradecimiento. Ser una hija presente no significa solo estar físicamente, sino también emocionalmente disponible: acompañar a los padres, tender una mano cuando envejecen, escuchar cuando callan, y estar cuando más se necesita sin que haya que pedirlo. Porque ser buena hija es también honrar la vida que te dio la oportunidad de ser quien eres hoy.

    Como madre

    Cuando la vida avanza, muchas mujeres asumen el rol más sagrado: el de ser madre. Ser madre, especialmente madre cabeza de hogar, es un acto de valentía cotidiana. Es levantarse cada día con el corazón cansado, pero con la sonrisa puesta. Es disimular el miedo y las lágrimas para no preocupar a los hijos. Es cargar con la responsabilidad del hogar, del futuro y del ejemplo, mientras dentro de ti aún late la necesidad de sentirte amada y acompañada.

    Muchas veces, la sociedad juzga el error de una madre como si anulara todos sus aciertos. Pero la mujer que sostiene su casa, aún entre caídas y cansancio, es el tronco fuerte que mantiene firmes sus ramas, y esas ramas son sus hijos. Y aunque el peso sea grande, su raíz está plantada en la fe. Porque solo con la fuerza que viene del Señor, la madre soltera logra encontrar cada día el impulso para seguir adelante, confiando en que Dios no la deja sola.

    Ser madre soltera: entre ventajas y desafíos

    Tomar la decisión de ser madre soltera no es un camino fácil, pero es un camino de verdad, de autenticidad y de amor puro. Tiene sus ventajas, sus desventajas, pero sobre todo, tiene propósito.

    Cinco ventajas de ser madre soltera:

    1. Paz interior: cuando se rompe una relación donde ya no hay confianza ni respeto, se recupera la paz que el alma necesitaba para sanar.
    2. Autonomía: puedes tomar tus propias decisiones y dirigir tu vida y la de tus hijos sin depender emocional ni económicamente de otra persona.
    3. Crecimiento personal: descubres tu fortaleza, tu resiliencia y tu capacidad para enfrentar los retos con amor y fe.
    4. Ejemplo de independencia: enseñas a tus hijos el valor del esfuerzo, la responsabilidad y la dignidad.
    5. Reconexión contigo misma: encuentras tiempo para redescubrir quién eres, para cultivar tu fe, tus sueños y tu bienestar emocional.

    Cinco desventajas de ser madre soltera:

    1. Sobrecarga emocional y física: llevar sola la crianza, el trabajo y el hogar puede resultar agotador.
    2. Falta de acompañamiento: hay momentos en los que el silencio del hogar se siente pesado y el deseo de tener con quién compartir las cargas se hace presente.
    3. Incertidumbre económica: la estabilidad puede ser un desafío cuando una sola persona sostiene todo el peso financiero.
    4. Juicios sociales: todavía existen miradas que cuestionan o critican, sin comprender la historia que hay detrás.
    5. Temor al futuro: en especial, el miedo a que los hijos se desvíen de los valores inculcados en un contexto que muchas veces no los refuerza.

    Como mujer

    Ser mujer va más allá de los roles que desempeña. Es ser un alma que siente, sueña, se equivoca y se levanta.


    Es reconocerse en el espejo sin miedo, con la certeza de que cada cicatriz cuenta una historia de superación. La mujer también necesita cuidarse, no solo por fuera, sino por dentro: perdonarse, sanar, y darse el permiso de volver a amar, incluso si esa vez el amor más importante es hacia sí misma.

    La mujer es creadora de vida, pero también de proyectos, ilusiones y caminos nuevos. No depende de una etiqueta ni de una compañía para sentirse completa; se sabe valiosa porque fue formada con propósito divino.
    Ser mujer es florecer aún después del invierno, es reír aunque duela, y es confiar en que cada proceso, incluso los más duros, están guiados por un Dios que nunca se equivoca.

    Cuando la mujer se siente débil, el Señor le recuerda que su valor no está en lo que le falta, sino en lo que Él deposita en su espíritu cada mañana. Porque aunque la carga parezca pesada, Él multiplica las fuerzas de la que se siente sin energía, y cubre con su amor a cada madre que cría sola, pero nunca desamparada.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • La mujer: cabeza del hogar y tronco firme

    La mujer: cabeza del hogar y tronco firme

    En cada hogar hay un corazón que late con fuerza silenciosa, un pilar que sostiene y una raíz que alimenta: la mujer. Ser cabeza del hogar no se trata únicamente de dirigir o administrar, sino de ser ese tronco firme que, aun en medio de tormentas, permanece de pie.

    La mujer carga sobre sus hombros múltiples responsabilidades: el cuidado de los hijos, el trabajo, el servicio en el hogar, y muchas veces también el sostén económico. Este peso, inevitablemente, trae consigo agotamiento físico, emocional y laboral. Hay días en que las fuerzas parecen agotarse, en que el cansancio pesa más que los sueños. Y, aun así, la mujer se levanta.

    Su fortaleza no viene solo de sí misma. Viene de lo alto, porque su fe en Dios es la raíz que la nutre y la sostiene. Él es quien la levanta cuando siente que ya no puede más, quien la renueva cuando su energía se desvanece, y quien le recuerda que su labor tiene un propósito eterno.

    Ella es como un árbol fuerte en medio de su hogar. Sus hijos son las ramas que crecen y se extienden gracias a la firmeza de su tronco. Si ese tronco se debilita, todo lo demás corre el riesgo de caer. Por eso, mantenerse fuerte no es un acto de egoísmo, sino de amor: cuidar de sí misma para poder sostener a quienes dependen de ella.

    Ser mujer y cabeza del hogar no significa no llorar, no cansarse ni quebrarse. Significa que, aun con lágrimas, cansancio y debilidades, se sigue de pie porque sabe que su raíz está en Dios. Él es quien le da la savia de la fe, la paciencia y el amor que le permiten florecer en medio de las pruebas.

    La mujer no solo es tronco firme: es vida, es sombra que refresca, es fruto que alimenta. Es la muestra más clara de que la fuerza verdadera no está en la ausencia de debilidad, sino en la decisión de seguir adelante a pesar de ella.

    Por eso, la mujer no se rinde. Llora, se cansa, pero vuelve a levantarse, porque sabe que su fuerza no está en ella misma, sino en Aquel que le da vida. Como declara Isaías 40:31:

    “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

    La mujer cabeza del hogar es un regalo de Dios. Ella es tronco firme, raíz profunda, sombra que protege y fruto que alimenta. Y aunque el peso sea grande, su fe la mantiene de pie, porque sabe que cuando ella se levanta en el poder de Dios, toda su casa se levanta con ella.

    Cómo la mujer confiada en Dios cuida de sus hijos y de sí misma

    • 🙏 Orar cada día por tus hijos y por ti misma.

    • 👨‍👩‍👧 Dedicar tiempo de calidad en familia, más allá de las obligaciones.

    • 🍎 Cuidar tu salud física y emocional, porque eres el tronco firme de tu hogar.

    • 🌟 Dar ejemplo con tu vida, no solo con palabras.

    • ✝️ Confiar tus cargas a Dios, recordando que Él renueva tus fuerzas.

    • 🤝 Buscar apoyo en amistades sanas y comunidad de fe.

  • ✨ La mujer que se redescubre: entre la exigencia social y la autenticidad personal

    ✨ La mujer que se redescubre: entre la exigencia social y la autenticidad personal

    Desde pequeñas, muchas mujeres crecen escuchando lo que “deben ser”: buenas hijas, excelentes estudiantes, profesionales intachables, esposas entregadas, madres perfectas, amigas incondicionales. La lista parece interminable y, al mismo tiempo, inalcanzable.

    La sociedad nos coloca un traje de exigencias que rara vez nos queda a la medida. Intentamos ajustarlo con sacrificios, silencios y esfuerzos desmedidos. Pero en ese intento por cumplir con todo, muchas veces nos perdemos a nosotras mismas.

    🌱 Redescubrirse es un acto de valentía. Es detenerse en medio del ruido y preguntarse:

    • ¿Quién soy realmente detrás de los roles que desempeño?

    • ¿Qué quiero para mí, más allá de lo que esperan los demás?

    • ¿Qué partes de mí he dejado dormidas por miedo a no encajar?

    El redescubrimiento no significa abandonar responsabilidades, sino aprender a habitarlas desde un lugar más auténtico, menos rígido y más humano. Significa abrazar nuestras imperfecciones, reconocer que no todo tiene que salir perfecto y que cada error también forma parte del aprendizaje.

    💜 La autenticidad es libertad.

    Es elegir mostrarnos tal cual somos, con fortalezas y vulnerabilidades, sin necesidad de competir ni de demostrar constantemente nuestro valor. Y en ese camino, se vuelve vital que como mujeres dejemos de juzgarnos y aprendamos a celebrarnos unas a otras.

    Porque la verdadera fuerza no está en “poder con todo”, sino en reconocer nuestras limitaciones, pedir ayuda cuando la necesitamos y apoyarnos mutuamente.

    Hoy quiero recordarte:

    👉 No eres lo que otros esperan, eres lo que decides construir de ti misma.

    👉 No necesitas cumplir con un molde, tu autenticidad ya es suficiente.

    👉 Redescubrirte es darte la oportunidad de volver a brillar desde tu propia esencia.

    La mujer que se redescubre no es la que lo tiene todo “perfectamente bajo control”, sino la que se atreve a vivir en coherencia con lo que siente, piensa y sueña.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • 💪👩👧👦 Cuando mamá, también es Papá:Fortaleza, Afecto y Empoderamiento en la Crianza.                               Por Brenda Goodman

    💪👩👧👦 Cuando mamá, también es Papá:Fortaleza, Afecto y Empoderamiento en la Crianza. Por Brenda Goodman

    Hay mujeres que no solo llevan la carga emocional y económica del hogar, sino que también asumen el rol que, por derecho y responsabilidad, le corresponde a un padre. Esas mujeres son madres que también hacen de papá: que escuchan, acompañan, corrigen, abrazan, trabajan doble y aman sin medida.

    Este artículo es para ti, mujer que sostienes a tu familia con fuerza, corazón y esperanza.
    Quiero que sepas por si lo llegaste a pensar que…

    🌻 1. Reconocer el rol doble no es victimizarse, es validar tu esfuerzoEste artículo es para ti, mujer que sostienes a tu familia con fuerza, corazón y esperanza.
    Quiero que sepas por si lo llegaste a pensar que…

    Ser madre en una situación de paternidad ausente no es tu culpa. Asumir el rol completo no significa “reemplazar al padre”, sino llenar los vacíos que otros han dejado con tu amor, tu ejemplo y tu presencia constante. Es importante validar lo que haces sin sentir culpa por lo que otros decidieron no hacer.

    🧠 2. Tres áreas donde mamá suele asumir el rol de papá
    🔸 Emocional:
    Escuchas, abrazas, guías. A veces contienes tus propias lágrimas para que ellos no se sientan solos. La conexión emocional contigo será la base de su estabilidad afectiva.
    🔸 Económica:
    Sacas fuerzas para trabajar, emprender, ahorrar y cubrir necesidades. Cada plato servido, cada cuaderno comprado, cada consulta médica pagada es una muestra silenciosa de tu amor.
    🔸 Formativa:
    Eres ejemplo. Enseñas valores, hablas de límites, y estás presente en las decisiones importantes.

    ✨ 3. Tips para mantenerte empoderada
    1. Rodéate de una red de apoyo: Familiares, amigas, maestras, orientadoras. No tienes que hacerlo todo sola.
    2. Cuida tu salud mental y emocional: Una madre estable emocionalmente cría hijos más seguros.
    3. Establece rutinas y límites saludables: El orden da seguridad.
    4. Recuérdate quién eres: Eres una mujer poderosa, no por cargar sola, sino por hacerlo con amor.
    5. Busca espacios de crecimiento personal: Lectura, formación, ejercicio, espiritualidad… lo que te reconecte contigo misma.

    📚 4. Libros que puedes recomendar a tus hijos para ayudarles a procesar la ausencia paterna.
    • “Siempre te querré” de Robert Munsch – Amor incondicional entre madre e hijo.
    • “El punto” de Peter H. Reynolds – Estimula la confianza en uno mismo.
    • “¿De qué color es un beso?” de Rocio Bonilla – Fortalece la expresión emocional.
    • “Papá, por favor, consígueme la luna” de Eric Carle – Ideal para hablar de ausencias desde la ternura.
    • “Yo voy conmigo” de Raquel Díaz Reguera – Para hijas que deben valorarse tal como son.
    Sé que al leerlos te preguntarás si yo los he leído todos, pues si en digital y amando esta nueva versión de audiolibros.

    🗣️ 5. ¿Cómo hablar con tus hijos sobre su padre cuando es ausente?

    Esta conversación es delicada, pero necesaria. Aquí algunos principios:

    ✅ Habla con la verdad, sin cargar al niño con rencor.
    ⛔️ Evita hablar mal del padre; eso puede crear culpa o confusión. Ni lo hagas tú, mucho menos permitas que otras personas lo hagan.
    ✅ Valida lo que sienten: tristeza, rabia o indiferencia.
    ✅ Asegura que no es culpa de ellos.
    ✅ Destaca que la ausencia no define su valor.
    ✅ Recuérdales que están rodeados de amor y que tú siempre estarás ahí.
    Una frase útil y poderosa:

    “Papá no está, pero tú estás muy amado. Y aunque él haya tomado esa decisión, tú nunca estás solo.”

    💬 En resumen
    No eres menos madre por hacer el rol doble. Eres más fuerte, más luminosa y más admirable. Y aunque no hayas elegido esa carga, la estás transformando en una oportunidad para criar con conciencia, con amor y con carácter.

    Ser madre y padre al mismo tiempo es un desafío, sí. Pero también es un acto de resistencia silenciosa que forma hijos nobles, resilientes y amorosos.

  • Mujeres de fuego: valientes, invencibles y con la mirada puesta en Dios

    Mujeres de fuego: valientes, invencibles y con la mirada puesta en Dios

    En un mundo que cambia constantemente, donde la vida nos presenta desafíos que muchas veces parecen imposibles de superar, existen mujeres que se levantan con más fuerza cada vez que caen. Mujeres que no esperan a que la vida les sonría para avanzar, sino que crean su propia luz en medio de la oscuridad.

    Son mujeres guerreras.

    Mujeres que llevan cicatrices en el alma pero no se detienen. Ellas no nacieron con la vida resuelta, pero encontraron dentro de sí la capacidad para reinventarse una y otra vez. Cuando las puertas se cerraron, buscaron ventanas. Y si no las encontraron, construyeron las suyas propias.

    Estas mujeres no luchan solo por ellas, sino también por sus familias, por sus sueños, por dejar un legado. Se levantan temprano, oran, trabajan, crean, educan, sueñan y perseveran. En sus manos llevan fe, en su corazón determinación, y en sus ojos una visión que va más allá de las circunstancias.

    Han aprendido que su valor no está en lo que tienen, sino en lo que son: mujeres íntegras, con propósito, con hambre de superación y con una fe inquebrantable. Porque saben que su fuerza no viene del aplauso externo, sino de su conexión con Dios, su motor diario.

    Y aun en medio del caos, se regalan pausas para sí mismas. Se cuidan, se aman, se respetan y florecen. Saben que no pueden dar lo que no tienen, y por eso priorizan su bienestar como un acto de amor, no de egoísmo.

    10 Tips para cultivar el amor propio:

    1. Háblate con amor, como le hablarías a tu mejor amiga.
    2. Establece límites sanos: decir “no” también es un acto de amor.
    3. Reconoce tus logros, por pequeños que parezcan.
    4. Aléjate de ambientes que drenan tu energía.
    5. Ora y conéctate contigo misma todos los días.
    6. Rodéate de personas que te impulsen, no que te apaguen.
    7. Perdónate tus errores y sigue adelante.
    8. Cuida tu mente: lo que piensas, creas.
    9. No te compares, tú tienes tu propio ritmo.
    10. Agradece por quien eres hoy, y abraza el proceso.

    10 Tips de autocuidado para lucir hermosas por dentro y por fuera:

    1. Bebe agua y nutre tu cuerpo con amor.
    2. Cuida tu piel como símbolo de respeto a ti misma.
    3. Hazte un peinado que te encante, aunque no tengas una razón especial.
    4. Duerme lo suficiente: el descanso también es productividad.
    5. Haz ejercicio aunque sea 10 minutos al día. Tu cuerpo te lo agradecerá.
    6. Tómate un tiempo semanal solo para ti: leer, escribir, caminar.
    7. Viste como te sientas cómoda y poderosa.
    8. Escucha música que te eleve el ánimo.
    9. Haz limpieza emocional: llora, suelta, sana.
    10. Sonríe. La sonrisa es el mejor maquillaje del alma. Con amor Brenda Goodman

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