Mujer Resiliente. Creadora de Cambio

"un espacio para sanar tu historia, fortalecer tu amor propio y construir una vida con propósito."

Categoría: Mujer Bienestar

Consejos prácticos para tu autocuidado físico, emocional y espiritual. Aquí encontrarás rutinas, hábitos saludables y temas que te ayudarán a vivir de manera mas plena y equilibrada.

  •  Sanación Femenina: Cerrar Ciclos para Recibir un Nuevo Año en Paz

     Sanación Femenina: Cerrar Ciclos para Recibir un Nuevo Año en Paz

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  • Hija, madre y mujer

    Hija, madre y mujer

    Ser mujer es un viaje de etapas, aprendizajes y transformaciones. En cada una de ellas, la esencia femenina se reinventa, pero su raíz permanece: la fortaleza interior, el amor incondicional y la fe que sostiene incluso en los días más grises.

    Como hija

    Desde el principio, la mujer aprende el valor del amor y la responsabilidad a través de su rol como hija. Una hija con valores comprende que la familia es el primer espacio donde se cultiva el respeto, la empatía y el agradecimiento. Ser una hija presente no significa solo estar físicamente, sino también emocionalmente disponible: acompañar a los padres, tender una mano cuando envejecen, escuchar cuando callan, y estar cuando más se necesita sin que haya que pedirlo. Porque ser buena hija es también honrar la vida que te dio la oportunidad de ser quien eres hoy.

    Como madre

    Cuando la vida avanza, muchas mujeres asumen el rol más sagrado: el de ser madre. Ser madre, especialmente madre cabeza de hogar, es un acto de valentía cotidiana. Es levantarse cada día con el corazón cansado, pero con la sonrisa puesta. Es disimular el miedo y las lágrimas para no preocupar a los hijos. Es cargar con la responsabilidad del hogar, del futuro y del ejemplo, mientras dentro de ti aún late la necesidad de sentirte amada y acompañada.

    Muchas veces, la sociedad juzga el error de una madre como si anulara todos sus aciertos. Pero la mujer que sostiene su casa, aún entre caídas y cansancio, es el tronco fuerte que mantiene firmes sus ramas, y esas ramas son sus hijos. Y aunque el peso sea grande, su raíz está plantada en la fe. Porque solo con la fuerza que viene del Señor, la madre soltera logra encontrar cada día el impulso para seguir adelante, confiando en que Dios no la deja sola.

    Ser madre soltera: entre ventajas y desafíos

    Tomar la decisión de ser madre soltera no es un camino fácil, pero es un camino de verdad, de autenticidad y de amor puro. Tiene sus ventajas, sus desventajas, pero sobre todo, tiene propósito.

    Cinco ventajas de ser madre soltera:

    1. Paz interior: cuando se rompe una relación donde ya no hay confianza ni respeto, se recupera la paz que el alma necesitaba para sanar.
    2. Autonomía: puedes tomar tus propias decisiones y dirigir tu vida y la de tus hijos sin depender emocional ni económicamente de otra persona.
    3. Crecimiento personal: descubres tu fortaleza, tu resiliencia y tu capacidad para enfrentar los retos con amor y fe.
    4. Ejemplo de independencia: enseñas a tus hijos el valor del esfuerzo, la responsabilidad y la dignidad.
    5. Reconexión contigo misma: encuentras tiempo para redescubrir quién eres, para cultivar tu fe, tus sueños y tu bienestar emocional.

    Cinco desventajas de ser madre soltera:

    1. Sobrecarga emocional y física: llevar sola la crianza, el trabajo y el hogar puede resultar agotador.
    2. Falta de acompañamiento: hay momentos en los que el silencio del hogar se siente pesado y el deseo de tener con quién compartir las cargas se hace presente.
    3. Incertidumbre económica: la estabilidad puede ser un desafío cuando una sola persona sostiene todo el peso financiero.
    4. Juicios sociales: todavía existen miradas que cuestionan o critican, sin comprender la historia que hay detrás.
    5. Temor al futuro: en especial, el miedo a que los hijos se desvíen de los valores inculcados en un contexto que muchas veces no los refuerza.

    Como mujer

    Ser mujer va más allá de los roles que desempeña. Es ser un alma que siente, sueña, se equivoca y se levanta.


    Es reconocerse en el espejo sin miedo, con la certeza de que cada cicatriz cuenta una historia de superación. La mujer también necesita cuidarse, no solo por fuera, sino por dentro: perdonarse, sanar, y darse el permiso de volver a amar, incluso si esa vez el amor más importante es hacia sí misma.

    La mujer es creadora de vida, pero también de proyectos, ilusiones y caminos nuevos. No depende de una etiqueta ni de una compañía para sentirse completa; se sabe valiosa porque fue formada con propósito divino.
    Ser mujer es florecer aún después del invierno, es reír aunque duela, y es confiar en que cada proceso, incluso los más duros, están guiados por un Dios que nunca se equivoca.

    Cuando la mujer se siente débil, el Señor le recuerda que su valor no está en lo que le falta, sino en lo que Él deposita en su espíritu cada mañana. Porque aunque la carga parezca pesada, Él multiplica las fuerzas de la que se siente sin energía, y cubre con su amor a cada madre que cría sola, pero nunca desamparada.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • La mujer: cabeza del hogar y tronco firme

    La mujer: cabeza del hogar y tronco firme

    En cada hogar hay un corazón que late con fuerza silenciosa, un pilar que sostiene y una raíz que alimenta: la mujer. Ser cabeza del hogar no se trata únicamente de dirigir o administrar, sino de ser ese tronco firme que, aun en medio de tormentas, permanece de pie.

    La mujer carga sobre sus hombros múltiples responsabilidades: el cuidado de los hijos, el trabajo, el servicio en el hogar, y muchas veces también el sostén económico. Este peso, inevitablemente, trae consigo agotamiento físico, emocional y laboral. Hay días en que las fuerzas parecen agotarse, en que el cansancio pesa más que los sueños. Y, aun así, la mujer se levanta.

    Su fortaleza no viene solo de sí misma. Viene de lo alto, porque su fe en Dios es la raíz que la nutre y la sostiene. Él es quien la levanta cuando siente que ya no puede más, quien la renueva cuando su energía se desvanece, y quien le recuerda que su labor tiene un propósito eterno.

    Ella es como un árbol fuerte en medio de su hogar. Sus hijos son las ramas que crecen y se extienden gracias a la firmeza de su tronco. Si ese tronco se debilita, todo lo demás corre el riesgo de caer. Por eso, mantenerse fuerte no es un acto de egoísmo, sino de amor: cuidar de sí misma para poder sostener a quienes dependen de ella.

    Ser mujer y cabeza del hogar no significa no llorar, no cansarse ni quebrarse. Significa que, aun con lágrimas, cansancio y debilidades, se sigue de pie porque sabe que su raíz está en Dios. Él es quien le da la savia de la fe, la paciencia y el amor que le permiten florecer en medio de las pruebas.

    La mujer no solo es tronco firme: es vida, es sombra que refresca, es fruto que alimenta. Es la muestra más clara de que la fuerza verdadera no está en la ausencia de debilidad, sino en la decisión de seguir adelante a pesar de ella.

    Por eso, la mujer no se rinde. Llora, se cansa, pero vuelve a levantarse, porque sabe que su fuerza no está en ella misma, sino en Aquel que le da vida. Como declara Isaías 40:31:

    “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

    La mujer cabeza del hogar es un regalo de Dios. Ella es tronco firme, raíz profunda, sombra que protege y fruto que alimenta. Y aunque el peso sea grande, su fe la mantiene de pie, porque sabe que cuando ella se levanta en el poder de Dios, toda su casa se levanta con ella.

    Cómo la mujer confiada en Dios cuida de sus hijos y de sí misma

    • 🙏 Orar cada día por tus hijos y por ti misma.

    • 👨‍👩‍👧 Dedicar tiempo de calidad en familia, más allá de las obligaciones.

    • 🍎 Cuidar tu salud física y emocional, porque eres el tronco firme de tu hogar.

    • 🌟 Dar ejemplo con tu vida, no solo con palabras.

    • ✝️ Confiar tus cargas a Dios, recordando que Él renueva tus fuerzas.

    • 🤝 Buscar apoyo en amistades sanas y comunidad de fe.

  • Mujer: un faro en medio de las tormentas

    Mujer: un faro en medio de las tormentas

    Ser mujer ya es un acto de grandeza, pero ser mujer cabeza del hogar es abrazar una misión que pocos comprenden en su verdadera magnitud. Es levantarse cada día con la certeza de que, aunque el mundo sea duro, ella será más fuerte. Es caminar con pasos firmes, aun cuando sus rodillas tiemblen, porque sabe que de su fortaleza dependen vidas que confían en ella.

    Cualidades que la hacen única

    La mujer cabeza del hogar no se define por las carencias, sino por lo que construye en medio de ellas.
    • Tiene un corazón inquebrantable, capaz de amar incluso en los días grises.
    • Una sabiduría intuitiva, que le permite encontrar caminos donde otros solo ven muros.
    • Una determinación férrea, que la impulsa a no rendirse aunque el cansancio la visite.
    • Y una resiliencia admirable, que la convierte en ejemplo para quienes la rodean.

    Retos en una sociedad que aún la etiqueta

    En un entorno donde el machismo y los prejuicios todavía levantan barreras, la mujer cabeza del hogar debe demostrar constantemente lo que ya es evidente: que su valor no depende de un apellido, de una compañía ni de una aprobación externa. Vive rodeada de etiquetas que intentan encasillarla —“débil”, “incapaz”, “incompleta”—, pero ella aprende a sacudirse de cada una y a escribir sus propios nombres: valiente, capaz, plena, invencible.

    Saber quiénes la acompañarán en la cima

    En su proceso de transformación, la mujer descubre una gran verdad: no todos están llamados a caminar con ella hasta el final. Habrá quienes solo la acompañen en los inicios, quienes duden de sus sueños o quienes se aparten cuando su brillo empiece a incomodar. Pero también habrá seres leales, manos firmes que no temen sostenerla en la subida, y corazones sinceros que celebrarán con ella cada conquista. Reconocer quién merece un lugar en la cima es parte de su crecimiento.

    Una vida en transformación

    Cada reto que enfrenta es un peldaño hacia una versión más fuerte de sí misma. Cada caída se transforma en una lección, y cada lágrima derramada es semilla de esperanza. Ella no es víctima de su historia, sino arquitecta de su destino. Y en medio de un mundo que intenta decirle quién debe ser, ella responde con firmeza: “Soy quien elijo ser”.

    ✨ “Si este artículo resonó contigo, no te vayas sin suscribirte. Así podremos caminar juntos en este proceso de transformación y crecimiento.”

  • No soy egoísta por emprender: soy una mamá que también sueña.

    No soy egoísta por emprender: soy una mamá que también sueña.

    Durante mucho tiempo, nos han enseñado que una “buena madre” es la que se entrega por completo a su hogar, sin pausas, sin metas personales, sin tiempo para sí misma. Pero… ¿qué pasa con las mujeres que también tienen sueños, talentos, ideas que quieren convertir en realidad?

    Hoy quiero hablarte de algo que muchas vivimos en silencio: la culpa de emprender mientras somos madres. Esa sensación de estar “fallando” si dedicamos tiempo a nuestro negocio, a nuestras redes, a un pedido, en lugar de estar 24/7 con nuestros hijos.

    💬 La culpa silenciosa de la madre emprendedora

    ¿Te ha pasado que, mientras haces un pedido, preparas un envío o grabas un reel, sientes que deberías estar haciendo otra cosa? ¿Has dejado de avanzar por miedo a “descuidar” tu rol como mamá?

    Es normal. Pero no es justo contigo.

    Emprender no es egoísta. Es una forma de enseñarle a tus hijos a luchar por lo que quieren, a crear, a crecer. Les das un ejemplo vivo de esfuerzo, constancia y amor propio.

    💡 3 claves para emprender sin dejar de ser mamá presente

    No se trata de elegir entre ser madre o ser emprendedora. Se trata de encontrar un equilibrio que funcione para ti y tu familia. Aquí te comparto algunas estrategias que me han servido (y que puedes adaptar a tu realidad):

    1. Establece una rutina flexible (pero realista)

    No necesitas seguir el horario de nadie más. Observa en qué momento del día tienes más energía o menos interrupciones (¿madrugada? ¿noche? ¿siesta de los niños?) y usa ese espacio para avanzar en tu negocio.

    Ejemplo: Si tus hijos duermen a las 9 p.m., puedes dedicar 30-45 minutos cada noche a crear contenido, responder mensajes o hacer inventario.

    1. Involucra a tus hijos en tu proceso creativo

    Haz que tu emprendimiento forme parte de tu dinámica familiar. No se trata de explotarlos (¡claro que no!), sino de permitirles ver lo que haces, ayudarte con tareas pequeñas y sentirse parte de tu sueño.

    Ejemplo: “Ayúdame a elegir qué color de pulsera subo hoy”, o “¿Cuál nombre te gusta más para esta colección?”. Les encantará sentir que te apoyan.

    1. No te castigues por tomar tiempo para ti

    Estás criando con amor, y eso ya es suficiente. También tienes derecho a crecer, crear, soñar y trabajar por tus metas. Tu emprendimiento no te aleja de tu familia: te da fuerza para ser una versión más plena de ti misma.

    Ser mamá no cancela tus sueños. Los transforma.

    Ser madre es una bendición. Pero también lo es poder emprender desde tu autenticidad. Y ambas cosas pueden coexistir. No te juzgues. No te compares. No te limites.

    No eres egoísta por emprender. Eres valiente.

    Hablemos juntas

    ¿Te has sentido culpable por emprender siendo madre? ¿Qué haces tú para equilibrar tu tiempo? Te leo en los comentarios, y si este artículo resonó contigo, compártelo con otra mamá emprendedora que lo necesite.

    Porque juntas, crecemos más fuerte 💪🏽✨

  • Empoderamiento femenino: El Renacer del Amor Propio.

    Empoderamiento femenino: El Renacer del Amor Propio.

    ¿Qué es el empoderamiento femenino?

    El empoderamiento femenino es un proceso transformador a través del cual las mujeres reconocen su valor, toman el control de sus vidas, y se convierten en protagonistas de su propia historia. No se trata solo de independencia económica o profesional, sino de un despertar interno: amarte, respetarte y priorizarte.

    Este movimiento no surgió de la nada. Es el resultado de siglos de lucha por los derechos, por la igualdad y, sobre todo, por el derecho a ser nosotras mismas, sin culpas ni etiquetas. El empoderamiento nace cuando una mujer dice: “Hoy empiezo a elegirme a mí”.

    Cinco mujeres, un mismo acto de valentía

    Hoy quiero dedicar este artículo a cuatro mujeres admirables que decidieron dejar de posponerse para los demás y comenzar a amarse, a aceptarse y a priorizar su bienestar físico, mental y emocional.

    Kira Gómez, Giselon Mejía, Dilicia Martínez y Brenda Goodman son ejemplo vivo de lo que significa empoderarse desde el corazón. Ellas no esperaron condiciones perfectas, ni la validación de otros. En medio de momentos difíciles, de dudas y quizás de heridas del pasado, eligieron levantarse, mirarse al espejo y decirse: “Hoy soy suficiente, hoy soy mi prioridad”.

    Porque empoderarse también es decir “no”, es poner límites, es sanar, es reconstruirte pieza por pieza y aprender a aplaudirte por cada paso que das.

    ¿Y tú, te has elegido hoy?

    Si estás atravesando un momento en el que no confías en ti, donde tu autoestima está baja, donde sientes que no mereces más que migajas, déjame decirte algo: tú

    también puedes lograrlo.

    Amarte no es egoísmo, es el primer acto de respeto hacia ti misma. No necesitas tener todo resuelto para comenzar a caminar. Basta con tomar una decisión: dejar de postergarte y empezar a reconocerte como la mujer poderosa que eres.

    Cada pequeña decisión cuenta: cuidarte, hablarte bonito, rodearte de personas que te sumen, atreverte a soñar otra vez. El empoderamiento no ocurre de un día para otro, pero comienza con un paso: elegirte a ti.

    En nombre de todas nosotras

    Este artículo es un homenaje a Kira, Giselon, Dilicia y a mí, Brenda, pero también a ti que estás leyendo esto. Tal vez no te sientas fuerte ahora, pero te aseguro que dentro de ti hay una mujer imparable esperando por tu permiso para brillar.

    Y hoy, por fin, es el momento de darte ese permiso.

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