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Categoría: Mujer empoderada

  •  Sanación Femenina: Cerrar Ciclos para Recibir un Nuevo Año en Paz

     Sanación Femenina: Cerrar Ciclos para Recibir un Nuevo Año en Paz

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  • 🌟 10 Tips para Mujeres Jóvenes que Quieren Prepararse y Estudiar

    🌟 10 Tips para Mujeres Jóvenes que Quieren Prepararse y Estudiar

    En un mundo que avanza rápidamente, cada vez más mujeres buscan prepararse, estudiar y abrirse camino hacia una vida llena de oportunidades. Este post reúne 10 tips prácticos y realistas pensados especialmente para ti, que deseas crecer, superar tus límites y construir un futuro más sólido. No importa tu punto de partida: con enfoque, organización y determinación, siempre es posible avanzar. Aquí te comparto las claves que pueden ayudarte a dar ese próximo gran paso.

    Por Brenda Goodman

    1. Define tu “por qué”.

    Antes de elegir una carrera o un curso, pregúntate: ¿Para qué quiero estudiarlo? Tener un propósito te ayudará a mantenerte firme incluso cuando el camino se ponga difícil.

    2. Organiza tu tiempo como si fuera oro.

    Crea horarios, usa agenda y asigna bloques de estudio. La constancia vale más que estudiar muchas horas solo un día.

    3. Empieza por pequeños hábitos.

    Leer 10 minutos, investigar un tema, practicar un ejercicio… los hábitos pequeños construyen grandes resultados.

    4. Cuida tu autoestima académica.

    No te compares. Tu proceso es único. Cree en tu capacidad de aprender, incluso cuando te cueste.

    5. Busca espacios favorables para estudiar.

    Un lugar limpio, con buena luz y sin interrupciones te ayuda a concentrarte mejor.

    6. Pide ayuda cuando la necesites.

    No es debilidad. Es inteligencia. Profesores, amigas, tutores, plataformas… siempre hay apoyo.

    7. Aprovecha cursos gratuitos y recursos online.

    Hay plataformas con contenido de calidad que pueden impulsarte sin necesidad de gastar mucho.

    8. Rodéate de personas que te impulsen.

    Evita los ambientes que frenan tus metas. Mantén cerca a quienes te motivan a ser mejor.

    9. Celebra tus avances, aunque sean pequeños.

    Cada capítulo leído, cada tarea completada y cada examen aprobado merece reconocimiento.

    10. Pon límites saludables.

    Tu estudio es prioridad. Aprende a decir “ahora no puedo, estoy estudiando” sin culpa.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • 🌿 Creciendo con propósito: cuando la fe se convierte en tu fuerza

    🌿 Creciendo con propósito: cuando la fe se convierte en tu fuerza

    Crecer no siempre es fácil. Detrás de cada sonrisa que refleja avance, hay silencios, lágrimas y batallas internas que pocos ven. El crecimiento personal no llega de la noche a la mañana; es un viaje profundo donde aprendemos a soltar lo que ya no somos, para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

    El proceso de crecer

    Crecer duele, pero también sana. Duele porque nos obliga a dejar atrás lo conocido, a desprendernos de hábitos, personas o ambientes que ya no nos ayudan a avanzar. Pero sana, porque en ese desprendimiento encontramos libertad, claridad y propósito.

    Cada paso en este camino nos enseña a conocernos, a poner límites, a valorarnos y a creer que sí merecemos una vida plena. Hay días en los que sentimos que todo se detiene, que los sueños pesan demasiado, y que el esfuerzo no rinde frutos. Pero justo ahí, en medio del cansancio, el alma se fortalece y aprende que los procesos también son parte del milagro.

    Cuando te apoyan, y cuando no

    El crecimiento revela mucho, no solo de ti, sino también de quienes te rodean. Algunos celebrarán tus logros con alegría sincera; serán esas personas que te impulsan, te animan y te recuerdan que vales más de lo que crees. Con ellos, el camino se vuelve más ligero y los días difíciles más llevaderos.

    Pero también están los otros… los que critican, los que juzgan, los que se alejan porque tu cambio los confronta. A veces duelen más los comentarios de quienes creíste que caminarían a tu lado.
    Cuando las personas de tu entorno —ya sea familiar, laboral o social— no comprenden tu proceso, puedes llegar a sentirte solo. Sin embargo, no es soledad, es transformación. No es rechazo, es señal de que estás creciendo en dirección distinta.

    Aprender a avanzar sin resentimiento es uno de los actos más poderosos del crecimiento. No se trata de demostrar nada a nadie, sino de mantener la paz y seguir floreciendo aunque otros no lo entiendan.

    La fe que sostiene y aligera

    Y es justo ahí, cuando las fuerzas parecen agotarse, donde la fe en Dios se convierte en la luz que guía el camino.
    Creer que Dios tiene un propósito en cada paso te da calma. Te enseña que las pruebas no llegan para destruirte, sino para formarte. La fe no borra los problemas, pero te da una nueva forma de mirarlos: con esperanza.

    Cuando dejas tus cargas en las manos de Dios, el peso se vuelve más llevadero. Entiendes que Él ve lo que tú no ves, que abre caminos donde tú solo ves muros, y que cada cierre, cada crítica y cada silencio tienen una razón divina.

    Crecer con fe

    Crecimiento personal no significa tenerlo todo bajo control, sino confiar mientras avanzas. Significa seguir caminando aunque duela, seguir creyendo aunque no entiendas, y seguir amando aunque otros no te comprendan.

    Dios no promete un camino sin obstáculos, pero sí un corazón fuerte para enfrentarlos. Si tu crecimiento incomoda a otros, no te detengas; estás brillando con la luz que Él encendió en ti.

    Así que sigue…
    Sigue creciendo, sigue creyendo, sigue confiando.
    Porque cada paso que das con fe, te acerca más a la persona que fuiste creada para ser. 🌸

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Hija, madre y mujer

    Hija, madre y mujer

    Ser mujer es un viaje de etapas, aprendizajes y transformaciones. En cada una de ellas, la esencia femenina se reinventa, pero su raíz permanece: la fortaleza interior, el amor incondicional y la fe que sostiene incluso en los días más grises.

    Como hija

    Desde el principio, la mujer aprende el valor del amor y la responsabilidad a través de su rol como hija. Una hija con valores comprende que la familia es el primer espacio donde se cultiva el respeto, la empatía y el agradecimiento. Ser una hija presente no significa solo estar físicamente, sino también emocionalmente disponible: acompañar a los padres, tender una mano cuando envejecen, escuchar cuando callan, y estar cuando más se necesita sin que haya que pedirlo. Porque ser buena hija es también honrar la vida que te dio la oportunidad de ser quien eres hoy.

    Como madre

    Cuando la vida avanza, muchas mujeres asumen el rol más sagrado: el de ser madre. Ser madre, especialmente madre cabeza de hogar, es un acto de valentía cotidiana. Es levantarse cada día con el corazón cansado, pero con la sonrisa puesta. Es disimular el miedo y las lágrimas para no preocupar a los hijos. Es cargar con la responsabilidad del hogar, del futuro y del ejemplo, mientras dentro de ti aún late la necesidad de sentirte amada y acompañada.

    Muchas veces, la sociedad juzga el error de una madre como si anulara todos sus aciertos. Pero la mujer que sostiene su casa, aún entre caídas y cansancio, es el tronco fuerte que mantiene firmes sus ramas, y esas ramas son sus hijos. Y aunque el peso sea grande, su raíz está plantada en la fe. Porque solo con la fuerza que viene del Señor, la madre soltera logra encontrar cada día el impulso para seguir adelante, confiando en que Dios no la deja sola.

    Ser madre soltera: entre ventajas y desafíos

    Tomar la decisión de ser madre soltera no es un camino fácil, pero es un camino de verdad, de autenticidad y de amor puro. Tiene sus ventajas, sus desventajas, pero sobre todo, tiene propósito.

    Cinco ventajas de ser madre soltera:

    1. Paz interior: cuando se rompe una relación donde ya no hay confianza ni respeto, se recupera la paz que el alma necesitaba para sanar.
    2. Autonomía: puedes tomar tus propias decisiones y dirigir tu vida y la de tus hijos sin depender emocional ni económicamente de otra persona.
    3. Crecimiento personal: descubres tu fortaleza, tu resiliencia y tu capacidad para enfrentar los retos con amor y fe.
    4. Ejemplo de independencia: enseñas a tus hijos el valor del esfuerzo, la responsabilidad y la dignidad.
    5. Reconexión contigo misma: encuentras tiempo para redescubrir quién eres, para cultivar tu fe, tus sueños y tu bienestar emocional.

    Cinco desventajas de ser madre soltera:

    1. Sobrecarga emocional y física: llevar sola la crianza, el trabajo y el hogar puede resultar agotador.
    2. Falta de acompañamiento: hay momentos en los que el silencio del hogar se siente pesado y el deseo de tener con quién compartir las cargas se hace presente.
    3. Incertidumbre económica: la estabilidad puede ser un desafío cuando una sola persona sostiene todo el peso financiero.
    4. Juicios sociales: todavía existen miradas que cuestionan o critican, sin comprender la historia que hay detrás.
    5. Temor al futuro: en especial, el miedo a que los hijos se desvíen de los valores inculcados en un contexto que muchas veces no los refuerza.

    Como mujer

    Ser mujer va más allá de los roles que desempeña. Es ser un alma que siente, sueña, se equivoca y se levanta.


    Es reconocerse en el espejo sin miedo, con la certeza de que cada cicatriz cuenta una historia de superación. La mujer también necesita cuidarse, no solo por fuera, sino por dentro: perdonarse, sanar, y darse el permiso de volver a amar, incluso si esa vez el amor más importante es hacia sí misma.

    La mujer es creadora de vida, pero también de proyectos, ilusiones y caminos nuevos. No depende de una etiqueta ni de una compañía para sentirse completa; se sabe valiosa porque fue formada con propósito divino.
    Ser mujer es florecer aún después del invierno, es reír aunque duela, y es confiar en que cada proceso, incluso los más duros, están guiados por un Dios que nunca se equivoca.

    Cuando la mujer se siente débil, el Señor le recuerda que su valor no está en lo que le falta, sino en lo que Él deposita en su espíritu cada mañana. Porque aunque la carga parezca pesada, Él multiplica las fuerzas de la que se siente sin energía, y cubre con su amor a cada madre que cría sola, pero nunca desamparada.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • La mujer: cabeza del hogar y tronco firme

    La mujer: cabeza del hogar y tronco firme

    En cada hogar hay un corazón que late con fuerza silenciosa, un pilar que sostiene y una raíz que alimenta: la mujer. Ser cabeza del hogar no se trata únicamente de dirigir o administrar, sino de ser ese tronco firme que, aun en medio de tormentas, permanece de pie.

    La mujer carga sobre sus hombros múltiples responsabilidades: el cuidado de los hijos, el trabajo, el servicio en el hogar, y muchas veces también el sostén económico. Este peso, inevitablemente, trae consigo agotamiento físico, emocional y laboral. Hay días en que las fuerzas parecen agotarse, en que el cansancio pesa más que los sueños. Y, aun así, la mujer se levanta.

    Su fortaleza no viene solo de sí misma. Viene de lo alto, porque su fe en Dios es la raíz que la nutre y la sostiene. Él es quien la levanta cuando siente que ya no puede más, quien la renueva cuando su energía se desvanece, y quien le recuerda que su labor tiene un propósito eterno.

    Ella es como un árbol fuerte en medio de su hogar. Sus hijos son las ramas que crecen y se extienden gracias a la firmeza de su tronco. Si ese tronco se debilita, todo lo demás corre el riesgo de caer. Por eso, mantenerse fuerte no es un acto de egoísmo, sino de amor: cuidar de sí misma para poder sostener a quienes dependen de ella.

    Ser mujer y cabeza del hogar no significa no llorar, no cansarse ni quebrarse. Significa que, aun con lágrimas, cansancio y debilidades, se sigue de pie porque sabe que su raíz está en Dios. Él es quien le da la savia de la fe, la paciencia y el amor que le permiten florecer en medio de las pruebas.

    La mujer no solo es tronco firme: es vida, es sombra que refresca, es fruto que alimenta. Es la muestra más clara de que la fuerza verdadera no está en la ausencia de debilidad, sino en la decisión de seguir adelante a pesar de ella.

    Por eso, la mujer no se rinde. Llora, se cansa, pero vuelve a levantarse, porque sabe que su fuerza no está en ella misma, sino en Aquel que le da vida. Como declara Isaías 40:31:

    “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

    La mujer cabeza del hogar es un regalo de Dios. Ella es tronco firme, raíz profunda, sombra que protege y fruto que alimenta. Y aunque el peso sea grande, su fe la mantiene de pie, porque sabe que cuando ella se levanta en el poder de Dios, toda su casa se levanta con ella.

    Cómo la mujer confiada en Dios cuida de sus hijos y de sí misma

    • 🙏 Orar cada día por tus hijos y por ti misma.

    • 👨‍👩‍👧 Dedicar tiempo de calidad en familia, más allá de las obligaciones.

    • 🍎 Cuidar tu salud física y emocional, porque eres el tronco firme de tu hogar.

    • 🌟 Dar ejemplo con tu vida, no solo con palabras.

    • ✝️ Confiar tus cargas a Dios, recordando que Él renueva tus fuerzas.

    • 🤝 Buscar apoyo en amistades sanas y comunidad de fe.

  • 🌿 Cuando una mujer atraviesa sus procesos

    🌿 Cuando una mujer atraviesa sus procesos

    Hay momentos en la vida de una mujer que parecen desgarrar el alma. La separación, la carga de ser madre soltera, las cuentas que no cuadran y las noches en las que el silencio duele más que la soledad. Son procesos que no avisan, que llegan para probar la fortaleza de un corazón que, aunque cansado, sigue latiendo con fe.

    En medio de lágrimas escondidas y sonrisas prestadas, aparece la pregunta inevitable: ¿y ahora qué?

    Es ahí donde muchas mujeres descubren que no están solas. Que, aunque el apoyo humano falle, hay un refugio eterno que nunca abandona: Dios. Él se convierte en la voz que calma, en la provisión inesperada, en la fuerza que sostiene y en la esperanza que ilumina incluso los días más oscuros.

    Una mujer que se levanta en fe no es débil; es valiente. Una madre que, con la mirada al cielo, pide fuerzas para seguir criando a sus hijos, es más grande que cualquier adversidad. Una hija de Dios que confía, aunque no entienda, es testimonio vivo de que los procesos no destruyen: transforman.

    Porque después de la tormenta, la mujer de fe descubre que siempre hubo un sostén invisible, y que nunca caminó sola: su único socorro fue, es y será Dios.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • ✨ La mujer que se redescubre: entre la exigencia social y la autenticidad personal

    ✨ La mujer que se redescubre: entre la exigencia social y la autenticidad personal

    Desde pequeñas, muchas mujeres crecen escuchando lo que “deben ser”: buenas hijas, excelentes estudiantes, profesionales intachables, esposas entregadas, madres perfectas, amigas incondicionales. La lista parece interminable y, al mismo tiempo, inalcanzable.

    La sociedad nos coloca un traje de exigencias que rara vez nos queda a la medida. Intentamos ajustarlo con sacrificios, silencios y esfuerzos desmedidos. Pero en ese intento por cumplir con todo, muchas veces nos perdemos a nosotras mismas.

    🌱 Redescubrirse es un acto de valentía. Es detenerse en medio del ruido y preguntarse:

    • ¿Quién soy realmente detrás de los roles que desempeño?

    • ¿Qué quiero para mí, más allá de lo que esperan los demás?

    • ¿Qué partes de mí he dejado dormidas por miedo a no encajar?

    El redescubrimiento no significa abandonar responsabilidades, sino aprender a habitarlas desde un lugar más auténtico, menos rígido y más humano. Significa abrazar nuestras imperfecciones, reconocer que no todo tiene que salir perfecto y que cada error también forma parte del aprendizaje.

    💜 La autenticidad es libertad.

    Es elegir mostrarnos tal cual somos, con fortalezas y vulnerabilidades, sin necesidad de competir ni de demostrar constantemente nuestro valor. Y en ese camino, se vuelve vital que como mujeres dejemos de juzgarnos y aprendamos a celebrarnos unas a otras.

    Porque la verdadera fuerza no está en “poder con todo”, sino en reconocer nuestras limitaciones, pedir ayuda cuando la necesitamos y apoyarnos mutuamente.

    Hoy quiero recordarte:

    👉 No eres lo que otros esperan, eres lo que decides construir de ti misma.

    👉 No necesitas cumplir con un molde, tu autenticidad ya es suficiente.

    👉 Redescubrirte es darte la oportunidad de volver a brillar desde tu propia esencia.

    La mujer que se redescubre no es la que lo tiene todo “perfectamente bajo control”, sino la que se atreve a vivir en coherencia con lo que siente, piensa y sueña.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Mujer: un faro en medio de las tormentas

    Mujer: un faro en medio de las tormentas

    Ser mujer ya es un acto de grandeza, pero ser mujer cabeza del hogar es abrazar una misión que pocos comprenden en su verdadera magnitud. Es levantarse cada día con la certeza de que, aunque el mundo sea duro, ella será más fuerte. Es caminar con pasos firmes, aun cuando sus rodillas tiemblen, porque sabe que de su fortaleza dependen vidas que confían en ella.

    Cualidades que la hacen única

    La mujer cabeza del hogar no se define por las carencias, sino por lo que construye en medio de ellas.
    • Tiene un corazón inquebrantable, capaz de amar incluso en los días grises.
    • Una sabiduría intuitiva, que le permite encontrar caminos donde otros solo ven muros.
    • Una determinación férrea, que la impulsa a no rendirse aunque el cansancio la visite.
    • Y una resiliencia admirable, que la convierte en ejemplo para quienes la rodean.

    Retos en una sociedad que aún la etiqueta

    En un entorno donde el machismo y los prejuicios todavía levantan barreras, la mujer cabeza del hogar debe demostrar constantemente lo que ya es evidente: que su valor no depende de un apellido, de una compañía ni de una aprobación externa. Vive rodeada de etiquetas que intentan encasillarla —“débil”, “incapaz”, “incompleta”—, pero ella aprende a sacudirse de cada una y a escribir sus propios nombres: valiente, capaz, plena, invencible.

    Saber quiénes la acompañarán en la cima

    En su proceso de transformación, la mujer descubre una gran verdad: no todos están llamados a caminar con ella hasta el final. Habrá quienes solo la acompañen en los inicios, quienes duden de sus sueños o quienes se aparten cuando su brillo empiece a incomodar. Pero también habrá seres leales, manos firmes que no temen sostenerla en la subida, y corazones sinceros que celebrarán con ella cada conquista. Reconocer quién merece un lugar en la cima es parte de su crecimiento.

    Una vida en transformación

    Cada reto que enfrenta es un peldaño hacia una versión más fuerte de sí misma. Cada caída se transforma en una lección, y cada lágrima derramada es semilla de esperanza. Ella no es víctima de su historia, sino arquitecta de su destino. Y en medio de un mundo que intenta decirle quién debe ser, ella responde con firmeza: “Soy quien elijo ser”.

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  • Regreso a clases: el rol de mamá cuando eres la única cabeza del hogar

    El regreso a clases siempre trae una mezcla de emociones: ilusión por los nuevos retos, nervios por la adaptación y, para muchas mamás, el reto extra de organizarlo todo cuando se es la única cabeza del hogar.

    Si este es tu caso, quiero que sepas algo importante: no estás sola en este camino y, aunque las responsabilidades sean muchas, también tienes un poder inmenso para inspirar a tus hijos con tu ejemplo.

    ¿Qué hacer?

    1. Organización: tu mejor aliada

    Cuando el tiempo y el presupuesto son limitados, la planificación se convierte en tu mejor herramienta.

    • Lista de útiles: compra lo esencial primero y deja para más adelante lo que no se usa de inmediato.

    • Uniformes y ropa: busca opciones de segunda mano en buen estado o intercambios con otras madres.

    • Agenda escolar: anota todas las fechas importantes (reuniones, pagos, evaluaciones) para no dejar nada al azar.

    2. Conversar y preparar emocionalmente a tus hijos

    Ser madre y cabeza de hogar no significa que tus hijos deban sentir preocupación por lo económico, pero sí que valoren el esfuerzo.

    • Explícales que el regreso a clases es un nuevo comienzo para aprender y crecer.

    • Enséñales a cuidar sus útiles y a ser responsables con sus tareas.

    • Anímales a resolver pequeños retos por sí mismos, esto fomenta independencia.

    3. Autocuidado: no te olvides de ti

    Entre preparar loncheras, hacer tareas, trabajar y administrar la casa, es fácil ponerse siempre en último lugar.

    • Dedica al menos 15 minutos al día para ti: leer, caminar, escuchar música o simplemente descansar.

    • Recuerda que una mamá agotada no puede dar lo mejor de sí, pero una mamá cuidada inspira y motiva.

    4. Buscar apoyo y comunidad

    No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites.

    • Apóyate en familiares, amigas o grupos de mamás de la escuela para compartir transporte o cuidado ocasional.

    • Participa en actividades escolares: te permitirá conocer mejor el entorno de tus hijos y crear redes de apoyo.

    5. Convertir el reto en una lección de vida

    Criar y educar siendo la única cabeza del hogar no es fácil, pero también es una oportunidad para enseñar valores como la responsabilidad, el esfuerzo y la resiliencia.

    Tus hijos verán en ti un ejemplo de perseverancia y amor incondicional que les servirá toda la vida.

    Conclusión

    El regreso a clases no es solo un cambio de horario o la compra de útiles. Es el inicio de una nueva etapa para ti y tus hijos, donde tu fortaleza, organización y amor marcarán la diferencia.

    Aunque a veces sientas que la carga es pesada, recuerda: cada esfuerzo que haces hoy, siembra un futuro lleno de posibilidades para ellos.

    Brenda Goodman

    Liderar también es abrazar
  • Empoderamiento femenino: El Renacer del Amor Propio.

    Empoderamiento femenino: El Renacer del Amor Propio.

    ¿Qué es el empoderamiento femenino?

    El empoderamiento femenino es un proceso transformador a través del cual las mujeres reconocen su valor, toman el control de sus vidas, y se convierten en protagonistas de su propia historia. No se trata solo de independencia económica o profesional, sino de un despertar interno: amarte, respetarte y priorizarte.

    Este movimiento no surgió de la nada. Es el resultado de siglos de lucha por los derechos, por la igualdad y, sobre todo, por el derecho a ser nosotras mismas, sin culpas ni etiquetas. El empoderamiento nace cuando una mujer dice: “Hoy empiezo a elegirme a mí”.

    Cinco mujeres, un mismo acto de valentía

    Hoy quiero dedicar este artículo a cuatro mujeres admirables que decidieron dejar de posponerse para los demás y comenzar a amarse, a aceptarse y a priorizar su bienestar físico, mental y emocional.

    Kira Gómez, Giselon Mejía, Dilicia Martínez y Brenda Goodman son ejemplo vivo de lo que significa empoderarse desde el corazón. Ellas no esperaron condiciones perfectas, ni la validación de otros. En medio de momentos difíciles, de dudas y quizás de heridas del pasado, eligieron levantarse, mirarse al espejo y decirse: “Hoy soy suficiente, hoy soy mi prioridad”.

    Porque empoderarse también es decir “no”, es poner límites, es sanar, es reconstruirte pieza por pieza y aprender a aplaudirte por cada paso que das.

    ¿Y tú, te has elegido hoy?

    Si estás atravesando un momento en el que no confías en ti, donde tu autoestima está baja, donde sientes que no mereces más que migajas, déjame decirte algo: tú

    también puedes lograrlo.

    Amarte no es egoísmo, es el primer acto de respeto hacia ti misma. No necesitas tener todo resuelto para comenzar a caminar. Basta con tomar una decisión: dejar de postergarte y empezar a reconocerte como la mujer poderosa que eres.

    Cada pequeña decisión cuenta: cuidarte, hablarte bonito, rodearte de personas que te sumen, atreverte a soñar otra vez. El empoderamiento no ocurre de un día para otro, pero comienza con un paso: elegirte a ti.

    En nombre de todas nosotras

    Este artículo es un homenaje a Kira, Giselon, Dilicia y a mí, Brenda, pero también a ti que estás leyendo esto. Tal vez no te sientas fuerte ahora, pero te aseguro que dentro de ti hay una mujer imparable esperando por tu permiso para brillar.

    Y hoy, por fin, es el momento de darte ese permiso.

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