Mujer Resiliente. Creadora de Cambio

"un espacio para sanar tu historia, fortalecer tu amor propio y construir una vida con propósito."

Categoría: Mujer resiliente

  • 🌟 10 Tips para Mujeres Jóvenes que Quieren Prepararse y Estudiar

    🌟 10 Tips para Mujeres Jóvenes que Quieren Prepararse y Estudiar

    En un mundo que avanza rápidamente, cada vez más mujeres buscan prepararse, estudiar y abrirse camino hacia una vida llena de oportunidades. Este post reúne 10 tips prácticos y realistas pensados especialmente para ti, que deseas crecer, superar tus límites y construir un futuro más sólido. No importa tu punto de partida: con enfoque, organización y determinación, siempre es posible avanzar. Aquí te comparto las claves que pueden ayudarte a dar ese próximo gran paso.

    Por Brenda Goodman

    1. Define tu “por qué”.

    Antes de elegir una carrera o un curso, pregúntate: ¿Para qué quiero estudiarlo? Tener un propósito te ayudará a mantenerte firme incluso cuando el camino se ponga difícil.

    2. Organiza tu tiempo como si fuera oro.

    Crea horarios, usa agenda y asigna bloques de estudio. La constancia vale más que estudiar muchas horas solo un día.

    3. Empieza por pequeños hábitos.

    Leer 10 minutos, investigar un tema, practicar un ejercicio… los hábitos pequeños construyen grandes resultados.

    4. Cuida tu autoestima académica.

    No te compares. Tu proceso es único. Cree en tu capacidad de aprender, incluso cuando te cueste.

    5. Busca espacios favorables para estudiar.

    Un lugar limpio, con buena luz y sin interrupciones te ayuda a concentrarte mejor.

    6. Pide ayuda cuando la necesites.

    No es debilidad. Es inteligencia. Profesores, amigas, tutores, plataformas… siempre hay apoyo.

    7. Aprovecha cursos gratuitos y recursos online.

    Hay plataformas con contenido de calidad que pueden impulsarte sin necesidad de gastar mucho.

    8. Rodéate de personas que te impulsen.

    Evita los ambientes que frenan tus metas. Mantén cerca a quienes te motivan a ser mejor.

    9. Celebra tus avances, aunque sean pequeños.

    Cada capítulo leído, cada tarea completada y cada examen aprobado merece reconocimiento.

    10. Pon límites saludables.

    Tu estudio es prioridad. Aprende a decir “ahora no puedo, estoy estudiando” sin culpa.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Cómo no ser una más del montón

    Cómo no ser una más del montón

    Vivimos en un mundo donde muchas veces se espera que las mujeres sigan un mismo patrón: verse bien, agradar, complacer y encajar. Pero ser una mujer diferente en el siglo XXI no significa competir con los demás ni aparentar perfección, sino ser auténtica, preparada y genuinamente femenina en medio de una sociedad que a veces premia lo superficial.

    La diferencia comienza en el interior: en tu mente, en tu preparación y en cómo decides presentarte al mundo. No se trata de ser más que otras, sino de ser mejor que la versión anterior de ti misma.

    1. Prepárate, edúcate y fórmate constantemente

    Una mujer preparada no depende del azar ni de los demás para avanzar. Estudia, lee, investiga, aprende algo nuevo cada día.

    No importa tu edad: si eres adolescente, empieza a construir tus bases; si eres joven, enfócate en fortalecer tus talentos; si eres adulta, nunca es tarde para reinventarte.

    El conocimiento te da poder, pero sobre todo, libertad.

    La mujer que estudia y se capacita no se conforma con lo que le dicen, sino que cuestiona, analiza y toma decisiones desde la sabiduría.

    2. Conserva tu delicadeza sin perder tu fuerza

    Ser femenina no es sinónimo de debilidad. Es tener temple, gracia y carácter, pero con dulzura.

    Ser una mujer delicada en este siglo no te resta poder; te lo multiplica.

    Tu voz puede ser firme y tu presencia suave; puedes liderar sin gritar, enseñar sin humillar y amar sin perderte en nadie.

    3. Sé genuina: no imites, inspírate

    No necesitas copiar lo que ves en redes sociales. La autenticidad es una joya escasa.

    Muéstrate como eres: sencilla, honesta, con tus virtudes y tus procesos.

    La mujer que se muestra real conecta más profundamente, porque no finge una perfección que no existe.

    🌼 Tu esencia es tu mayor sello. No la maquilles para encajar, púlela para brillar.

     4. Aprende a poner límites con elegancia

    En un mundo que muchas veces ha sido machista, poner límites no es rebeldía: es amor propio.

    Aprende a decir “no” sin sentir culpa, y a decir “sí” solo cuando algo te hace crecer.

    No todo lo que brilla merece tu atención, y no toda compañía merece tu energía.

    5. Camina con fe y propósito

    La fe en Dios te sostiene cuando la vida te sacude.

    Caminar con propósito es entender que fuiste creada con un plan único, y que tu historia tiene un sentido aunque aún no lo veas claro.

    Cuando una mujer tiene fe y propósito, no se deja arrastrar por modas ni por comparaciones: ella avanza con dirección, elegancia y convicción.

    6. Consejos para cada etapa

    Para adolescentes:

    Empieza por conocerte. Cuida tu cuerpo y tu mente. No te compares con nadie.

    Lo que hoy aprendes será la base de la mujer que serás mañana.

    Para jóvenes:

    Invierte en ti. Estudia, ahorra, rodéate de personas que te inspiren. No todo lo que brilla es éxito; a veces el verdadero crecimiento se da en silencio.

    Para mujeres adultas:

    Nunca es tarde para florecer. Tienes experiencia, sabiduría y una historia que puede inspirar a otras.

    Tu valor no se vence con los años, se multiplica con cada lección aprendida.

    Ser diferente no es un acto de rebeldía, es una decisión de amor propio.

    No seas “una más del montón”. Sé esa mujer que inspira sin decir mucho, que se prepara sin presumirlo, que se mantiene delicada aun en medio del caos.

    Una mujer que brilla sin apagar a nadie, y que deja huellas con su forma de ser, no con su necesidad de ser vista.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Superación de Sueños y La Lucha Familiar.

    Superación de Sueños y La Lucha Familiar.

    Brenda Goodman/ Creadoras de cambio. Blog

    Todo ser humano nace con una semilla de propósito. En la infancia, esa semilla germina en sueños grandes y luminosos, una visión de un futuro distinto, a menudo, de la realidad que nos rodea. Pero, para aquellos que venimos de entornos donde la riqueza se mide en el esfuerzo diario y no en cuentas bancarias, el camino hacia la realización de esos sueños se convierte en una épica. No es un camino de rosas, es una lucha constante donde el deseo de superación se alza como el guardián que impide que las ilusiones de la niñez se transformen en pesadillas.

    El alma humana, creada con propósitos definidos, despierta en el individuo un ardiente amor por ser distinto, por labrarse un destino que honre ese potencial inherente. Es una fuerza interior que grita «¡No me conformo!»

    Los Gigantes del Contexto

    Sin embargo, esta búsqueda está plagada de gigantes que se alzan desde el contexto familiar y social. Los desafíos son reales y, a menudo, invisibles para quienes no los viven:

     * El Miedo de los Nuestros: A veces, las voces que más amamos son las que susurran el desaliento. La familia, desde el amor y el miedo a vernos sufrir, puede proyectar sus propias limitaciones o la necesidad de «seguridad» inmediata, lo que choca con la audacia de los sueños. El contexto familiar puede ser un ancla que, en lugar de sostener, inmoviliza.

     * La Escasez como Techo: Cuando los recursos son limitados, cada paso hacia un sueño no es solo una inversión de tiempo, sino un riesgo económico que puede afectar a todo el núcleo. La falta de acceso a educación de calidad, a redes de contacto o a capital inicial no son obstáculos, son muros que deben ser escalados con pura tenacidad.

     * El Peso de las Expectativas Sociales: La sociedad, a menudo, te etiqueta según tu origen. Superar esa etiqueta, demostrar que vales más allá de tu código postal o de la profesión de tus padres, requiere una doble batalla: la interna, por lograr el sueño, y la externa, por ganar credibilidad y respeto.

    El Guerrero de Rostro Impenetrable

    Muchos hombres que han transitado esta senda logran presentarse ante la sociedad como un ente que nunca se rindió. Son líderes, profesionales, empresarios que irradian éxito y resiliencia. Han cumplido el sueño, han conquistado su propósito.

    Pero esta fachada es solo superficial. Bajo el traje de galán y el discurso motivador, a menudo se esconde el trauma no resuelto de la niñez. El recuerdo de la humillación, la vergüenza por la carencia o el inmenso peso de la responsabilidad asumida prematuramente. El hombre adulto, por miedo a mostrarse vulnerable, no permite que se vean las cicatrices emocionales. La victoria ha sido completa, pero las heridas de la batalla infantil siguen abiertas en el corazón, enseñándole el peligro de ser débil.

    La Batalla de las Creadoras de Cambio: La Mujer y los Sueños

    En este escenario de lucha y superación, la figura de la mujer se alza con una fuerza particular: la de la madre que lucha por los sueños de sus hijos.

    La mujer, especialmente la madre en entornos desafiantes, se convierte en la principal arquitecta de la esperanza. Ella teje el futuro de sus hijos con sacrificios silenciosos: el tiempo, la salud, las oportunidades de ocio e incluso, sus propios deseos. Su esfuerzo no es solo proveer, es proteger la chispa del sueño en el corazón del niño.

    Es crucial entender la pureza de esta lucha: la madre combate para que sus hijos vuelen, sin que se malentienda que busca vivir a través de ellos. Si bien es cierto que el éxito de un hijo puede sanar las frustraciones de una madre que renunció a su propia carrera o educación, su motor primario es el amor incondicional. Ella no busca que el hijo logre su sueño, sino que el hijo logre el suyo, libre de las cadenas que a ella la ataron. En la ayuda a sus hijos, ella simplemente está realizando el propósito más grande: el de ser creadora de cambio a través de la siguiente generación.

    El Faro de la Sabiduría y la Fe

    Y en medio de este torbellino de retos y sacrificios, muchas mujeres encuentran en la Fe su ancla y su brújula. La mujer de fe no carga sola; entrega a Dios sus ansiedades, el futuro incierto y el peso de las batallas diarias.

    Dios la utiliza no solo como madre esforzada, sino como instrumento de sabiduría para encaminar su casa. Inspirada en pasajes como Proverbios 14:1 «La mujer sabia edifica su casa…”, ella:

     * Administra la escasez con prudencia: Convierte la poca harina en pan para la semana, transformando los límites en creatividad.

     * Sierva con amor: Sus palabras son de aliento, de esperanza, de guía, contrarrestando las voces de la duda y el miedo en el hogar.

     * Edifica sobre cimientos firmes: Más allá de las paredes y los bienes materiales, ella inculca en sus hijos el propósito, la resiliencia y la certeza de que el mayor valor no está en lo que se tiene, sino en lo que se es y en la fe que se practica.

    La mujer, al vivir su propósito y entregar sus cargas, se convierte en la verdadera creadora de cambio, no solo cumpliendo sueños, sino también sanando el presente para asegurar el futuro de los suyos.

    ¿Te atreves a compartir tu rugido silencioso? Deja tu comentario y cuéntanos, ¿Cuál fue el mayor gigante que tuviste que vencer para no dejar que tus sueños se convirtieran en pesadilla?

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • 🌿 Cuando una mujer atraviesa sus procesos

    🌿 Cuando una mujer atraviesa sus procesos

    Hay momentos en la vida de una mujer que parecen desgarrar el alma. La separación, la carga de ser madre soltera, las cuentas que no cuadran y las noches en las que el silencio duele más que la soledad. Son procesos que no avisan, que llegan para probar la fortaleza de un corazón que, aunque cansado, sigue latiendo con fe.

    En medio de lágrimas escondidas y sonrisas prestadas, aparece la pregunta inevitable: ¿y ahora qué?

    Es ahí donde muchas mujeres descubren que no están solas. Que, aunque el apoyo humano falle, hay un refugio eterno que nunca abandona: Dios. Él se convierte en la voz que calma, en la provisión inesperada, en la fuerza que sostiene y en la esperanza que ilumina incluso los días más oscuros.

    Una mujer que se levanta en fe no es débil; es valiente. Una madre que, con la mirada al cielo, pide fuerzas para seguir criando a sus hijos, es más grande que cualquier adversidad. Una hija de Dios que confía, aunque no entienda, es testimonio vivo de que los procesos no destruyen: transforman.

    Porque después de la tormenta, la mujer de fe descubre que siempre hubo un sostén invisible, y que nunca caminó sola: su único socorro fue, es y será Dios.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • ✨ La mujer que se redescubre: entre la exigencia social y la autenticidad personal

    ✨ La mujer que se redescubre: entre la exigencia social y la autenticidad personal

    Desde pequeñas, muchas mujeres crecen escuchando lo que “deben ser”: buenas hijas, excelentes estudiantes, profesionales intachables, esposas entregadas, madres perfectas, amigas incondicionales. La lista parece interminable y, al mismo tiempo, inalcanzable.

    La sociedad nos coloca un traje de exigencias que rara vez nos queda a la medida. Intentamos ajustarlo con sacrificios, silencios y esfuerzos desmedidos. Pero en ese intento por cumplir con todo, muchas veces nos perdemos a nosotras mismas.

    🌱 Redescubrirse es un acto de valentía. Es detenerse en medio del ruido y preguntarse:

    • ¿Quién soy realmente detrás de los roles que desempeño?

    • ¿Qué quiero para mí, más allá de lo que esperan los demás?

    • ¿Qué partes de mí he dejado dormidas por miedo a no encajar?

    El redescubrimiento no significa abandonar responsabilidades, sino aprender a habitarlas desde un lugar más auténtico, menos rígido y más humano. Significa abrazar nuestras imperfecciones, reconocer que no todo tiene que salir perfecto y que cada error también forma parte del aprendizaje.

    💜 La autenticidad es libertad.

    Es elegir mostrarnos tal cual somos, con fortalezas y vulnerabilidades, sin necesidad de competir ni de demostrar constantemente nuestro valor. Y en ese camino, se vuelve vital que como mujeres dejemos de juzgarnos y aprendamos a celebrarnos unas a otras.

    Porque la verdadera fuerza no está en “poder con todo”, sino en reconocer nuestras limitaciones, pedir ayuda cuando la necesitamos y apoyarnos mutuamente.

    Hoy quiero recordarte:

    👉 No eres lo que otros esperan, eres lo que decides construir de ti misma.

    👉 No necesitas cumplir con un molde, tu autenticidad ya es suficiente.

    👉 Redescubrirte es darte la oportunidad de volver a brillar desde tu propia esencia.

    La mujer que se redescubre no es la que lo tiene todo “perfectamente bajo control”, sino la que se atreve a vivir en coherencia con lo que siente, piensa y sueña.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Entre fortalezas y críticas: el espejo de ser mujer

    Entre fortalezas y críticas: el espejo de ser mujer

    Ser mujer es sinónimo de fortaleza. Llevamos dentro la capacidad de crear, de sostener, de luchar y de reinventarnos una y otra vez. A pesar de los obstáculos de una sociedad que aún arrastra huellas machistas, hemos demostrado que podemos ocupar cualquier espacio y brillar con nuestra propia luz.

    Sin embargo, existe una verdad incómoda: muchas veces, esa luz que tanto esfuerzo nos ha costado encender, no solo se enfrenta a la sombra de las estructuras externas, sino también al juicio de otras mujeres.

    Cuando la crítica reemplaza al apoyo

    En lugar de tendernos la mano, con frecuencia caemos en la tentación de criticarnos unas a otras.

    • La que decide emprender es cuestionada.

    • La que se atreve a soñar en grande es etiquetada.

    • La que se muestra auténtica es señalada.

    Y, sin darnos cuenta, esas críticas se convierten en cadenas que nos amarran, no solo a nosotras mismas, sino también al avance colectivo de todas.

    Fortalezas que debemos recordar

    Cada mujer tiene un caudal de fortalezas: resiliencia, creatividad, intuición, valentía. Cuando decidimos enfocarnos en potenciar esas cualidades y, a la vez, reconocerlas en las demás, el panorama cambia. El brillo de otra no apaga el nuestro; al contrario, lo multiplica. Una mujer fuerte no teme ver a otra crecer; sabe que en esa unión hay más poder que en cualquier competencia.

    El error de buscar la luz en las demás

    Muchas veces, la crítica nace del vacío: cuando no reconocemos nuestra propia luz, buscamos apagar la de la otra. Pero la plenitud no se construye en comparación, sino en autenticidad. Cada una tiene un camino único, y la verdadera fortaleza está en caminarlo con orgullo, mientras celebramos los pasos de quienes nos rodean.

    Un llamado a la sororidad

    Imaginemos por un momento que, en vez de criticarnos, nos formamos juntas; que, en lugar de echarnos a un lado, nos empujamos hacia adelante; que, en vez de buscar la luz en los logros de las demás, encendemos la nuestra y permitimos que ambas iluminen. Ese día, la fuerza femenina dejará de fragmentarse y se convertirá en un poder imparable.

    ✨ Reflexión final:

    El mundo ya nos reta lo suficiente como para añadirnos más piedras entre nosotras. La crítica apaga, pero el apoyo enciende. Cada mujer que decide aplaudir a otra está contribuyendo a un futuro más justo, más fuerte y más luminoso. Porque cuando una brilla, todas brillamos.

  • Adolescencia y maternidad: cómo las madres pueden acompañar sin repetir patrones

    Adolescencia y maternidad: cómo las madres pueden acompañar sin repetir patrones

    La adolescencia es una etapa que despierta temores, recuerdos y desafíos en cada madre. Muchas veces, al ver crecer a sus hijos, nos enfrentamos al espejo de nuestra propia juventud: heridas no sanadas, errores cometidos o la forma en que fuimos criadas.

    Sin darnos cuenta, existe la tentación de repetir patrones, incluso aquellos que un día juramos no imitar.

    Pero la buena noticia es que la maternidad también es una oportunidad de transformación. Acompañar a un adolescente no significa controlar, imponer o vivir la adolescencia que no tuvimos, sino guiar con amor, sabiduría y libertad, rompiendo cadenas del pasado para construir vínculos más sanos.

    ¿Por qué tendemos a repetir patrones?

    • La crianza que recibimos deja huellas: solemos reproducir lo que vimos en casa, aunque no lo deseemos.

    • El miedo a que nuestros hijos se equivoquen nos lleva a ser rígidas, olvidando que los errores también forman parte del aprendizaje.

    • El deseo de protección excesiva puede convertirse en control, lo que genera distancia en lugar de confianza.

    💡 Reconocer estas tendencias es el primer paso para cambiarlas.

    Claves para acompañar sin repetir patrones

    1. Reconocer nuestra historia

    Antes de guiar, debemos mirarnos a nosotras mismas. ¿Qué heridas de la adolescencia aún nos duelen? ¿Qué frases, límites o silencios marcaron nuestra relación con nuestras madres? Reconocerlo nos da la libertad de elegir distinto.

    2. Escuchar más, juzgar menos

    La adolescencia es una etapa de búsqueda de identidad. Cuando la madre escucha con atención, sin minimizar ni ridiculizar, crea un espacio de confianza que evita que los jóvenes busquen respuestas en lugares inseguros.

    3. Establecer límites sanos y coherentes

    No se trata de ser permisivas ni autoritarias, sino de ser firmes con amor. Los adolescentes necesitan estructura, pero también flexibilidad.

    4. Validar sus emociones

    Un “yo sé cómo te sientes” o un “entiendo que para ti esto es importante” abre puentes de comunicación. Recordemos que, aunque sus problemas parezcan pequeños a nuestros ojos adultos, para ellos son gigantes.

    5. Ser modelo, no imposición

    Más que decirles qué hacer, mostremos con nuestra vida lo que significa respeto, responsabilidad y amor propio. Los adolescentes aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan.

    6. Sanar en el presente

    Acompañar a un adolescente también es una oportunidad para sanar a la adolescente que fuimos. Cada acto de amor y comprensión hacia ellos es, en cierto modo, un acto de amor hacia nosotras mismas.

    Reflexión final

    La maternidad en la adolescencia de los hijos es un viaje desafiante, pero también transformador. Se trata de romper con la cadena de patrones negativos, aprender a acompañar con amor y construir relaciones más conscientes.

    Recordemos: no somos madres perfectas, somos madres en proceso. Y ese proceso, vivido con humildad y amor, es el regalo más grande que podemos ofrecer a nuestros hijos adolescentes.

    ✨ Tu maternidad puede ser diferente. No estás destinada a repetir la historia, estás llamada a escribir una nueva.

    💬 Y tú, ¿qué opinas?

    ¿Sientes que en tu maternidad has repetido algunos patrones de tu infancia?

    ¿Cómo acompañas a tus hijos adolescentes desde tu experiencia?

    👉 Te leo en los comentarios y no olvides suscribirte al blog para seguir compartiendo reflexiones y herramientas que nos ayuden a crecer juntas como madres y mujeres.

    Cría para inspirar, no para que tus hijos repitan tu historia.
  • Regreso a clases: el rol de mamá cuando eres la única cabeza del hogar

    El regreso a clases siempre trae una mezcla de emociones: ilusión por los nuevos retos, nervios por la adaptación y, para muchas mamás, el reto extra de organizarlo todo cuando se es la única cabeza del hogar.

    Si este es tu caso, quiero que sepas algo importante: no estás sola en este camino y, aunque las responsabilidades sean muchas, también tienes un poder inmenso para inspirar a tus hijos con tu ejemplo.

    ¿Qué hacer?

    1. Organización: tu mejor aliada

    Cuando el tiempo y el presupuesto son limitados, la planificación se convierte en tu mejor herramienta.

    • Lista de útiles: compra lo esencial primero y deja para más adelante lo que no se usa de inmediato.

    • Uniformes y ropa: busca opciones de segunda mano en buen estado o intercambios con otras madres.

    • Agenda escolar: anota todas las fechas importantes (reuniones, pagos, evaluaciones) para no dejar nada al azar.

    2. Conversar y preparar emocionalmente a tus hijos

    Ser madre y cabeza de hogar no significa que tus hijos deban sentir preocupación por lo económico, pero sí que valoren el esfuerzo.

    • Explícales que el regreso a clases es un nuevo comienzo para aprender y crecer.

    • Enséñales a cuidar sus útiles y a ser responsables con sus tareas.

    • Anímales a resolver pequeños retos por sí mismos, esto fomenta independencia.

    3. Autocuidado: no te olvides de ti

    Entre preparar loncheras, hacer tareas, trabajar y administrar la casa, es fácil ponerse siempre en último lugar.

    • Dedica al menos 15 minutos al día para ti: leer, caminar, escuchar música o simplemente descansar.

    • Recuerda que una mamá agotada no puede dar lo mejor de sí, pero una mamá cuidada inspira y motiva.

    4. Buscar apoyo y comunidad

    No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites.

    • Apóyate en familiares, amigas o grupos de mamás de la escuela para compartir transporte o cuidado ocasional.

    • Participa en actividades escolares: te permitirá conocer mejor el entorno de tus hijos y crear redes de apoyo.

    5. Convertir el reto en una lección de vida

    Criar y educar siendo la única cabeza del hogar no es fácil, pero también es una oportunidad para enseñar valores como la responsabilidad, el esfuerzo y la resiliencia.

    Tus hijos verán en ti un ejemplo de perseverancia y amor incondicional que les servirá toda la vida.

    Conclusión

    El regreso a clases no es solo un cambio de horario o la compra de útiles. Es el inicio de una nueva etapa para ti y tus hijos, donde tu fortaleza, organización y amor marcarán la diferencia.

    Aunque a veces sientas que la carga es pesada, recuerda: cada esfuerzo que haces hoy, siembra un futuro lleno de posibilidades para ellos.

    Brenda Goodman

    Liderar también es abrazar
  • Mujeres de fuego: valientes, invencibles y con la mirada puesta en Dios

    Mujeres de fuego: valientes, invencibles y con la mirada puesta en Dios

    En un mundo que cambia constantemente, donde la vida nos presenta desafíos que muchas veces parecen imposibles de superar, existen mujeres que se levantan con más fuerza cada vez que caen. Mujeres que no esperan a que la vida les sonría para avanzar, sino que crean su propia luz en medio de la oscuridad.

    Son mujeres guerreras.

    Mujeres que llevan cicatrices en el alma pero no se detienen. Ellas no nacieron con la vida resuelta, pero encontraron dentro de sí la capacidad para reinventarse una y otra vez. Cuando las puertas se cerraron, buscaron ventanas. Y si no las encontraron, construyeron las suyas propias.

    Estas mujeres no luchan solo por ellas, sino también por sus familias, por sus sueños, por dejar un legado. Se levantan temprano, oran, trabajan, crean, educan, sueñan y perseveran. En sus manos llevan fe, en su corazón determinación, y en sus ojos una visión que va más allá de las circunstancias.

    Han aprendido que su valor no está en lo que tienen, sino en lo que son: mujeres íntegras, con propósito, con hambre de superación y con una fe inquebrantable. Porque saben que su fuerza no viene del aplauso externo, sino de su conexión con Dios, su motor diario.

    Y aun en medio del caos, se regalan pausas para sí mismas. Se cuidan, se aman, se respetan y florecen. Saben que no pueden dar lo que no tienen, y por eso priorizan su bienestar como un acto de amor, no de egoísmo.

    10 Tips para cultivar el amor propio:

    1. Háblate con amor, como le hablarías a tu mejor amiga.
    2. Establece límites sanos: decir “no” también es un acto de amor.
    3. Reconoce tus logros, por pequeños que parezcan.
    4. Aléjate de ambientes que drenan tu energía.
    5. Ora y conéctate contigo misma todos los días.
    6. Rodéate de personas que te impulsen, no que te apaguen.
    7. Perdónate tus errores y sigue adelante.
    8. Cuida tu mente: lo que piensas, creas.
    9. No te compares, tú tienes tu propio ritmo.
    10. Agradece por quien eres hoy, y abraza el proceso.

    10 Tips de autocuidado para lucir hermosas por dentro y por fuera:

    1. Bebe agua y nutre tu cuerpo con amor.
    2. Cuida tu piel como símbolo de respeto a ti misma.
    3. Hazte un peinado que te encante, aunque no tengas una razón especial.
    4. Duerme lo suficiente: el descanso también es productividad.
    5. Haz ejercicio aunque sea 10 minutos al día. Tu cuerpo te lo agradecerá.
    6. Tómate un tiempo semanal solo para ti: leer, escribir, caminar.
    7. Viste como te sientas cómoda y poderosa.
    8. Escucha música que te eleve el ánimo.
    9. Haz limpieza emocional: llora, suelta, sana.
    10. Sonríe. La sonrisa es el mejor maquillaje del alma. Con amor Brenda Goodman

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