Mujer Resiliente. Creadora de Cambio

"un espacio para sanar tu historia, fortalecer tu amor propio y construir una vida con propósito."

Categoría: Recomendaciones

Una selección curada de libros, podcast y contenido que han transformado mi vida y pueden convertirse en herramientas valiosas para ti.

  • Cómo no ser una más del montón

    Cómo no ser una más del montón

    Vivimos en un mundo donde muchas veces se espera que las mujeres sigan un mismo patrón: verse bien, agradar, complacer y encajar. Pero ser una mujer diferente en el siglo XXI no significa competir con los demás ni aparentar perfección, sino ser auténtica, preparada y genuinamente femenina en medio de una sociedad que a veces premia lo superficial.

    La diferencia comienza en el interior: en tu mente, en tu preparación y en cómo decides presentarte al mundo. No se trata de ser más que otras, sino de ser mejor que la versión anterior de ti misma.

    1. Prepárate, edúcate y fórmate constantemente

    Una mujer preparada no depende del azar ni de los demás para avanzar. Estudia, lee, investiga, aprende algo nuevo cada día.

    No importa tu edad: si eres adolescente, empieza a construir tus bases; si eres joven, enfócate en fortalecer tus talentos; si eres adulta, nunca es tarde para reinventarte.

    El conocimiento te da poder, pero sobre todo, libertad.

    La mujer que estudia y se capacita no se conforma con lo que le dicen, sino que cuestiona, analiza y toma decisiones desde la sabiduría.

    2. Conserva tu delicadeza sin perder tu fuerza

    Ser femenina no es sinónimo de debilidad. Es tener temple, gracia y carácter, pero con dulzura.

    Ser una mujer delicada en este siglo no te resta poder; te lo multiplica.

    Tu voz puede ser firme y tu presencia suave; puedes liderar sin gritar, enseñar sin humillar y amar sin perderte en nadie.

    3. Sé genuina: no imites, inspírate

    No necesitas copiar lo que ves en redes sociales. La autenticidad es una joya escasa.

    Muéstrate como eres: sencilla, honesta, con tus virtudes y tus procesos.

    La mujer que se muestra real conecta más profundamente, porque no finge una perfección que no existe.

    🌼 Tu esencia es tu mayor sello. No la maquilles para encajar, púlela para brillar.

     4. Aprende a poner límites con elegancia

    En un mundo que muchas veces ha sido machista, poner límites no es rebeldía: es amor propio.

    Aprende a decir “no” sin sentir culpa, y a decir “sí” solo cuando algo te hace crecer.

    No todo lo que brilla merece tu atención, y no toda compañía merece tu energía.

    5. Camina con fe y propósito

    La fe en Dios te sostiene cuando la vida te sacude.

    Caminar con propósito es entender que fuiste creada con un plan único, y que tu historia tiene un sentido aunque aún no lo veas claro.

    Cuando una mujer tiene fe y propósito, no se deja arrastrar por modas ni por comparaciones: ella avanza con dirección, elegancia y convicción.

    6. Consejos para cada etapa

    Para adolescentes:

    Empieza por conocerte. Cuida tu cuerpo y tu mente. No te compares con nadie.

    Lo que hoy aprendes será la base de la mujer que serás mañana.

    Para jóvenes:

    Invierte en ti. Estudia, ahorra, rodéate de personas que te inspiren. No todo lo que brilla es éxito; a veces el verdadero crecimiento se da en silencio.

    Para mujeres adultas:

    Nunca es tarde para florecer. Tienes experiencia, sabiduría y una historia que puede inspirar a otras.

    Tu valor no se vence con los años, se multiplica con cada lección aprendida.

    Ser diferente no es un acto de rebeldía, es una decisión de amor propio.

    No seas “una más del montón”. Sé esa mujer que inspira sin decir mucho, que se prepara sin presumirlo, que se mantiene delicada aun en medio del caos.

    Una mujer que brilla sin apagar a nadie, y que deja huellas con su forma de ser, no con su necesidad de ser vista.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Regreso a clases: el rol de mamá cuando eres la única cabeza del hogar

    El regreso a clases siempre trae una mezcla de emociones: ilusión por los nuevos retos, nervios por la adaptación y, para muchas mamás, el reto extra de organizarlo todo cuando se es la única cabeza del hogar.

    Si este es tu caso, quiero que sepas algo importante: no estás sola en este camino y, aunque las responsabilidades sean muchas, también tienes un poder inmenso para inspirar a tus hijos con tu ejemplo.

    ¿Qué hacer?

    1. Organización: tu mejor aliada

    Cuando el tiempo y el presupuesto son limitados, la planificación se convierte en tu mejor herramienta.

    • Lista de útiles: compra lo esencial primero y deja para más adelante lo que no se usa de inmediato.

    • Uniformes y ropa: busca opciones de segunda mano en buen estado o intercambios con otras madres.

    • Agenda escolar: anota todas las fechas importantes (reuniones, pagos, evaluaciones) para no dejar nada al azar.

    2. Conversar y preparar emocionalmente a tus hijos

    Ser madre y cabeza de hogar no significa que tus hijos deban sentir preocupación por lo económico, pero sí que valoren el esfuerzo.

    • Explícales que el regreso a clases es un nuevo comienzo para aprender y crecer.

    • Enséñales a cuidar sus útiles y a ser responsables con sus tareas.

    • Anímales a resolver pequeños retos por sí mismos, esto fomenta independencia.

    3. Autocuidado: no te olvides de ti

    Entre preparar loncheras, hacer tareas, trabajar y administrar la casa, es fácil ponerse siempre en último lugar.

    • Dedica al menos 15 minutos al día para ti: leer, caminar, escuchar música o simplemente descansar.

    • Recuerda que una mamá agotada no puede dar lo mejor de sí, pero una mamá cuidada inspira y motiva.

    4. Buscar apoyo y comunidad

    No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites.

    • Apóyate en familiares, amigas o grupos de mamás de la escuela para compartir transporte o cuidado ocasional.

    • Participa en actividades escolares: te permitirá conocer mejor el entorno de tus hijos y crear redes de apoyo.

    5. Convertir el reto en una lección de vida

    Criar y educar siendo la única cabeza del hogar no es fácil, pero también es una oportunidad para enseñar valores como la responsabilidad, el esfuerzo y la resiliencia.

    Tus hijos verán en ti un ejemplo de perseverancia y amor incondicional que les servirá toda la vida.

    Conclusión

    El regreso a clases no es solo un cambio de horario o la compra de útiles. Es el inicio de una nueva etapa para ti y tus hijos, donde tu fortaleza, organización y amor marcarán la diferencia.

    Aunque a veces sientas que la carga es pesada, recuerda: cada esfuerzo que haces hoy, siembra un futuro lleno de posibilidades para ellos.

    Brenda Goodman

    Liderar también es abrazar

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