Mujer Resiliente. Creadora de Cambio

"un espacio para sanar tu historia, fortalecer tu amor propio y construir una vida con propósito."

Etiqueta: mujer de cambio

  • Maternidad y Pareja: cómo ser mujer sin perderte en el proceso.

    Maternidad y Pareja: cómo ser mujer sin perderte en el proceso.

    Ser madre transforma.
    Ser pareja compromete.
    Pero ser mujer… sostiene.

    Muchas veces, en medio de pañales, responsabilidades, cuentas, colegio, trabajo y compromisos, la mujer empieza a desaparecer silenciosamente. No porque dejó de existir, sino porque dejó de priorizarse.

    Y ahí comienza el desgaste.

    La maternidad no debe borrar tu identidad

    La maternidad es una de las experiencias más profundas que puede vivir una mujer. Nos enseña paciencia, entrega, resiliencia. Pero también puede absorbernos por completo si no aprendemos a poner límites saludables.

    El error no es amar intensamente a los hijos.
    El error es creer que ser buena madre implica dejar de ser mujer.

    Cuando tu identidad queda reducida únicamente a “mamá”, empiezas a desconectarte de:
    • Tus sueños personales
    • Tu crecimiento profesional
    • Tu espiritualidad
    • Tu cuidado emocional
    • Tu feminidad

    Y eso, tarde o temprano, impacta también tu relación de pareja.

    La pareja no debe convertirse en una obligación funcional

    Después de los hijos, muchas parejas entran en modo supervivencia:
    • Resolver logística
    • Cumplir responsabilidades
    • Dividir tareas
    • Dormir agotados

    Pero olvidan algo esencial: la conexión emocional.

    No eres solo madre de sus hijos.
    Eres mujer.
    Eres compañera.
    Eres proyecto compartido.

    Cuando la relación se reduce a “equipo de crianza”, la intimidad emocional comienza a debilitarse.

    ¿Por qué muchas mujeres se pierden en el proceso?

    Porque culturalmente se nos enseñó que sacrificarse es sinónimo de amor.

    Pero el sacrificio constante sin renovación produce:
    • Resentimiento silencioso
    • Cansancio crónico
    • Frustración no expresada
    • Sensación de invisibilidad

    Y una mujer que se siente invisible empieza a apagarse.

    Cómo ser madre, pareja y seguir siendo tú

    Aquí no hablamos de equilibrio perfecto. Hablamos de conciencia intencional.

    1. Agenda tiempo para ti (y cúmplelo)

    No es egoísmo. Es mantenimiento emocional.
    Leer, caminar, escribir, orar, hacer ejercicio, emprender… lo que te reconecte contigo.

    Si no lo agendas, no ocurre.

    1. Comunica lo que sientes

    Tu pareja no adivina tu agotamiento emocional.
    Habla sin atacar. Explica sin culpar. Pide sin miedo.

    La comunicación madura fortalece la relación.

    1. No abandones tus metas personales

    Tus hijos necesitan una madre plena, no una madre anulada.
    Cuando trabajas en tus sueños, modelas propósito.

    Una mujer que crece inspira.

    1. Redefine la intimidad

    La intimidad no es solo física.
    Es conversación profunda.
    Es complicidad.
    Es volver a mirarse como al principio.

    Aunque tengan hijos, necesitan espacios como pareja.

    1. Cuida tu identidad espiritual

    La maternidad exige fortaleza interna.
    La pareja exige madurez emocional.
    Ambas se sostienen mejor cuando tu vida espiritual está firme.

    Una mujer conectada con su propósito difícilmente se pierde.

    No estás llamada a desaparecer

    Ser madre es una parte de tu identidad.
    Ser pareja es una dimensión de tu vida.
    Pero ser mujer es tu esencia.

    No naciste solo para sostener a otros.
    También naciste para florecer.

    Cuando una mujer aprende a equilibrar sus roles sin anularse, se convierte en una verdadera creadora de cambio dentro de su hogar.

    Y el cambio empieza por ti.

    ¿Te has sentido perdida entre la maternidad y la relación de pareja?
    Te leo en los comentarios. Este espacio es para crecer juntas.

    Con amor y propósito,
    Brenda Goodman
    Creadora de Cambio

  • Valores en extinción: cómo su ausencia está rompiendo nuestras relaciones

    Valores en extinción: cómo su ausencia está rompiendo nuestras relaciones

    Vivimos en un tiempo donde todo avanza rápido: la tecnología, la información, las modas y hasta la forma de relacionarnos. Sin embargo, en medio de esa prisa hemos ido dejando atrás algo esencial: los valores que sostenían nuestras familias y comunidades.

    No desaparecieron de un día para otro. Se fueron apagando poco a poco, entre el “no tengo tiempo”, el “eso ya no se usa” y el “cada quien que viva como quiera”. Hoy vemos las consecuencias en hogares fracturados, amistades superficiales y una sociedad cada vez más fría.

    ¿Cuáles son esos valores que estamos perdiendo?

    1. El respeto

    Antes se respetaba la palabra del otro, a los mayores, a la pareja, al maestro. Hoy el irrespeto se disfraza de “sinceridad” y de “libertad de expresión”. Hablamos sin pensar y herimos sin remordimiento.

    2. La empatía

    Nos cuesta ponernos en el lugar del otro. Opinamos desde nuestras heridas y no desde el amor. Las redes nos enseñaron a juzgar, pero no a comprender.

    3. El compromiso

    Las relaciones se volvieron desechables: si algo incomoda, se abandona. Pasa en el matrimonio, en la amistad y hasta en la crianza.

    4. La honestidad

    Mentir se ha normalizado. Pequeñas trampas, verdades a medias, apariencias que sostener. Y donde no hay verdad, no puede haber confianza.

    5. La responsabilidad

    Cada vez menos personas asumen las consecuencias de sus decisiones. Siempre hay un culpable externo: la pareja, el gobierno, los padres, la escuela.

    El impacto en nuestras relaciones

    Cuando los valores se debilitan, las relaciones también.

    Las parejas discuten más y dialogan menos.

    Los hijos crecen con límites borrosos.

    La amistad se vuelve interés.

    La comunidad deja de ser refugio para convertirse en campo de batalla.

    No es casual que haya tanta soledad en una época “hiperconectada”.

    Recuperar los valores es un acto revolucionario

    No podemos cambiar el mundo de golpe, pero sí nuestro pequeño entorno.

    • Practicando el respeto en casa.

    • Enseñando a nuestros hijos con ejemplo y no solo con discursos.

    • Siendo mujeres coherentes entre lo que decimos y hacemos.

    • Volviendo a la fe, al perdón y al diálogo.

    Los valores no son antiguos: son eternos. Y cada mujer que decide vivirlos se convierte en una verdadera creadora de cambio.

    Para reflexionar

    ¿En qué momento dejaste de saludar al vecino?

    ¿Cuándo fue la última vez que pediste perdón de verdad?

    ¿Qué valores estás modelando a tus hijas?

    El cambio comienza en nosotras.

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  • Maternidad en el sigo XXI: Cómo ser una «Creadora de Cambio» en medio del caos.

    Maternidad en el sigo XXI: Cómo ser una «Creadora de Cambio» en medio del caos.

    Por: Brenda Goodman


    En el siglo 21, parece que las madres debemos tener la paciencia de Job, la fuerza de Sansón, la sabiduría de Salomón y, por si fuera poco, el perfil de Instagram de una modelo. Se nos exige ser productivas, estar en forma, criar hijos emocionalmente inteligentes y, al mismo tiempo, mantener una sonrisa impecable.
    Pero, ¿dónde queda nuestro diseño divino en medio de tanta exigencia externa?


    Como mujer que ha caminado por procesos de sanidad y como autora de “Adolescencia Interrumpida”, he entendido que la maternidad no es una interrupción de nuestro propósito, sino una de las plataformas más poderosas para ejercerlo.

    Sin embargo, para ser las madres que nuestros hijos necesitan, primero debemos ser las mujeres que Dios diseñó.

    Y trabajar en no idealizar esto:

    1. El mito de la «Supermamá» vs. La Gracia de Dios:
      El mundo nos dice que «podemos con todo», pero la realidad es que intentar hacerlo todo solas nos lleva al agotamiento y al resentimiento. La Biblia nos enseña que Su gracia se perfecciona en nuestra debilidad. Ser una madre empoderada en este siglo no significa no cansarse; significa saber a dónde ir cuando las fuerzas se agotan.
      El empoderamiento femenino real nace de la dependencia de Dios. Cuando reconocemos que no tenemos todas las respuestas, permitimos que el Espíritu Santo guíe nuestras decisiones y nuestras palabras.
    2. Sanar para Criar: El eco de nuestra propia historia
      Muchas veces, nuestra forma de maternar es una reacción a nuestra propia historia. Si vivimos una «adolescencia interrumpida» o capítulos de dolor que no hemos cerrado, corremos el riesgo de criar desde la carencia o el miedo.
      Para ser una auténtica Creadora de Cambio en tu hogar, es vital cerrar ciclos. Sanar tu diálogo interno no es un lujo, es una responsabilidad. Cuando tú sanas, dejas de heredarle a tus hijos tus sombras y empiezas a modelarles tu luz.
    3. Herramientas para la madre de hoy:
      ¿Cómo sobrevivir y prosperar en esta era digital y acelerada?
    • Filtra el ruido: No todas las tendencias de crianza son para ti. Pide discernimiento para adoptar lo que se alinea con tu fe.
    • Prioriza tu altar, no tu agenda: Si tienes tiempo para el celular pero no para la oración, tu prioridad está invertida. 10 minutos de conexión con Dios cambian el tono de todo tu día.
    • Suelta la culpa: La culpa es el lenguaje del enemigo. La convicción de cambio es el lenguaje de Dios. Si fallaste hoy, mañana Su misericordia es nueva.
      Ser madre en este siglo es un desafío gigante, pero no estás sola. Estás llamada a ser una influencia eterna en la vida de tus hijos. No busques ser una madre perfecta a los ojos del mundo; busca ser una madre presente a los ojos de Dios.
      Tu historia no se detuvo cuando te convertiste en mamá; simplemente comenzó un capítulo de liderazgo profundo. ¡Eres una Creadora de Cambio!
      ¿Te identificas con este sentimiento?
      Te invito a escuchar mi podcast todos los jueves donde profundizaremos en este tema y otras más sobre la sanación femenina.
    • También puedes conseguir mi novela «Adolescencia Interrumpida» en Cuenta Libros, del supermercado nacional para comenzar tu propio proceso de sanidad.
  • El Poder del Microcambio: Cómo transformar tu vida con decisiones de 1 minuto al día

    El Poder del Microcambio: Cómo transformar tu vida con decisiones de 1 minuto al día

    Por Brenda Goodman

    En un mundo donde todo parece urgencia, metas gigantes y cambios radicales, muchas mujeres sienten que transformar su vida exige sacrificios enormes, tiempo que no tienen o fuerza emocional que a veces falta. Pero ¿y si te dijera que las grandes transformaciones no nacen de lo grande… sino de lo mínimo?

    Bienvenida a la magia del microcambio, una práctica simple, silenciosa y poderosa que puede cambiar tu forma de vivir, pensar y crear tu realidad.

     ¿Qué es un microcambio?

    Un microcambio es una acción pequeña, sencilla y sostenible que puedes realizar en menos de un minuto, pero que repetida diariamente transforma tu vida desde adentro hacia afuera.

    No es un cambio brusco, no es una meta gigante y no requiere motivación extrema.

    Es un movimiento suave, pero intencional.

    Un “sí” pequeño que abre puertas grandes.

     ¿Por qué funciona el microcambio?

    Funciona porque tu cerebro ama lo que puede manejar sin estrés.

    Cuando intentas transformarlo todo de golpe:

    • Te sientes abrumada.

    • Pierdes constancia.

    • Entras en culpa.

    Pero cuando introduces un cambio mínimo:

    • Tu cerebro no se resiste.

    • Se crea una nueva conexión neuronal.

    • La repetición convierte ese mini gesto en un nuevo hábito.

    • Y el hábito, te cambia la vida.

    El microcambio es el puente entre la intención y el resultado.

    Ejemplos de microcambios que pueden mejorar tu vida

    Aquí tienes acciones de 1 minuto que, si las repites cada día, empiezan a abrir claridad, enfoque y bienestar:

    1. Un minuto de respiración consciente al despertar

    Antes de tomar el teléfono, respira profundo 10 veces.

    Tu mente empieza el día en calma, no en caos.

    2. Una afirmación diaria frente al espejo

    “Hoy me elijo.”

    “Hoy soy suficiente.”

    “Hoy avanzo un 1%.”

    Pequeño, pero poderoso.

    3. Decir un “no” que siempre postergas

    No tienes que cambiar toda tu vida; solo practicar un límite pequeño al día.

    4. Un minuto para ordenar un espacio

    Una gaveta, tu bolso, tu escritorio.

    El orden afuera crea espacio adentro.

    5. Escribir una línea en tu journal

    No una página, no una reflexión profunda…

    Solo una línea:

    “Hoy quiero sentir…”

    “Hoy agradezco por…”

    💫 El impacto acumulado: cuando lo pequeño se vuelve poderoso

    Cuando repites un microcambio por 30 días:

    • Tu mente se calma

    • Tu autoestima empieza a fortalecerse

    • Tu energía se organiza

    • Comienzas a sentirte capaz

    • Se abren nuevas posibilidades

    Los microcambios crean la base emocional para que puedas alcanzar metas más grandes como tu Mapa de Sueños, tu Vision Board, tu Journaling, tus proyectos y tus decisiones transformadoras.

    Es la clave para dejar la resistencia atrás y empezar a vivir la vida que deseas con suavidad, intención y propósito.

    Conclusión: Lo pequeño sostiene lo grande

    El microcambio es una invitación a dejar de esperar el “momento perfecto” y empezar a transformar tu vida desde lo posible, lo alcanzable y lo suave.

    Porque no necesitas hacerlo todo…

    solo empezar.

    Y cuando empiezas, el cambio te sigue.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Cómo crear tu nueva versión sin perder tu esencia

    Cómo crear tu nueva versión sin perder tu esencia

    Por: Brenda Goodman

    En un mundo que cambia cada día, muchas mujeres sienten el deseo de transformarse, crecer, reinventarse… pero al mismo tiempo temen desconectarse de lo que son en lo más profundo. ¿Cómo evolucionar sin traicionarte? ¿Cómo convertirte en tu mejor versión sin perder tu esencia?

    La respuesta está en entender que crecer no es dejar de ser tú, sino permitir que florezca la mujer que siempre ha estado dentro.

    Evolucionar no es reemplazarte: es revelarte

    A veces creemos que cambiar implica abandonar lo que somos. Pero la verdadera transformación nace desde adentro:
    • No se trata de imitar tendencias.
    • No se trata de encajar en moldes.
    • No se trata de convertirte en otra para poder ser aceptada.

    Crear tu nueva versión es un acto profundo de autoconocimiento, donde reconoces tus valores, tu historia y tus fortalezas, y desde ahí construyes la mujer que quieres ser.

    Lo que sí debes dejar atrás

    Para evolucionar con propósito, es necesario soltar aquello que ya no sostiene tu crecimiento:
    • Creencias que te limitan.
    • Hábitos que te restan energía.
    • Personas o espacios que ya no vibran contigo.
    • Miedos que te hacen pequeña.

    Soltar no es renunciar a tu esencia. Es renunciar a lo que te impide verla.

    Hábitos que construyen tu mejor versión

    Tu nueva versión no aparece por magia: se construye cada día con acciones pequeñas pero poderosas. Puedes comenzar por:


    • Elegir la autenticidad antes que la aprobación.
    • Proteger tu paz como tu tesoro más valioso.
    • Organizar tu vida desde el amor propio y no desde la prisa.
    • Aprender cosas nuevas que nutran tus talentos.
    • Crear límites sanos para priorizar tu bienestar.
    • Cuidar tu cuerpo y tu energía, porque tu esencia vive en ambos.

    Reconecta con tu esencia: tu brújula interna

    Tu esencia es esa voz suave que te recuerda quién eres, lo que mereces y hacia dónde te diriges. Cuando te tomas el tiempo para escucharla, puedes decidir con claridad cómo deseas evolucionar.

    Pregúntate:
    • ¿Qué parte de mí quiero expandir?
    • ¿Qué deseo vivir en esta nueva etapa?
    • ¿Qué versión de mí se siente más alineada con mi propósito?

    Es ahí donde nace tu nueva versión: en esa mezcla perfecta entre tu verdad y tu visión.

    Tu nueva versión ya está dentro de ti

    No tienes que buscar fuera lo que ya habita en tu interior. Solo necesitas darte permiso para brillar sin pedir disculpas. Tu nueva versión no es una copia de nadie, ni una máscara, ni un personaje:
    es tu esencia, elevada.
    Es tu autenticidad, fortalecida.
    Es tu verdad, sin miedo.

    Hoy puedes empezar: un paso, un hábito, una decisión.
    La mujer en la que deseas convertirte… ya te está esperando..

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Hija, madre y mujer

    Hija, madre y mujer

    Ser mujer es un viaje de etapas, aprendizajes y transformaciones. En cada una de ellas, la esencia femenina se reinventa, pero su raíz permanece: la fortaleza interior, el amor incondicional y la fe que sostiene incluso en los días más grises.

    Como hija

    Desde el principio, la mujer aprende el valor del amor y la responsabilidad a través de su rol como hija. Una hija con valores comprende que la familia es el primer espacio donde se cultiva el respeto, la empatía y el agradecimiento. Ser una hija presente no significa solo estar físicamente, sino también emocionalmente disponible: acompañar a los padres, tender una mano cuando envejecen, escuchar cuando callan, y estar cuando más se necesita sin que haya que pedirlo. Porque ser buena hija es también honrar la vida que te dio la oportunidad de ser quien eres hoy.

    Como madre

    Cuando la vida avanza, muchas mujeres asumen el rol más sagrado: el de ser madre. Ser madre, especialmente madre cabeza de hogar, es un acto de valentía cotidiana. Es levantarse cada día con el corazón cansado, pero con la sonrisa puesta. Es disimular el miedo y las lágrimas para no preocupar a los hijos. Es cargar con la responsabilidad del hogar, del futuro y del ejemplo, mientras dentro de ti aún late la necesidad de sentirte amada y acompañada.

    Muchas veces, la sociedad juzga el error de una madre como si anulara todos sus aciertos. Pero la mujer que sostiene su casa, aún entre caídas y cansancio, es el tronco fuerte que mantiene firmes sus ramas, y esas ramas son sus hijos. Y aunque el peso sea grande, su raíz está plantada en la fe. Porque solo con la fuerza que viene del Señor, la madre soltera logra encontrar cada día el impulso para seguir adelante, confiando en que Dios no la deja sola.

    Ser madre soltera: entre ventajas y desafíos

    Tomar la decisión de ser madre soltera no es un camino fácil, pero es un camino de verdad, de autenticidad y de amor puro. Tiene sus ventajas, sus desventajas, pero sobre todo, tiene propósito.

    Cinco ventajas de ser madre soltera:

    1. Paz interior: cuando se rompe una relación donde ya no hay confianza ni respeto, se recupera la paz que el alma necesitaba para sanar.
    2. Autonomía: puedes tomar tus propias decisiones y dirigir tu vida y la de tus hijos sin depender emocional ni económicamente de otra persona.
    3. Crecimiento personal: descubres tu fortaleza, tu resiliencia y tu capacidad para enfrentar los retos con amor y fe.
    4. Ejemplo de independencia: enseñas a tus hijos el valor del esfuerzo, la responsabilidad y la dignidad.
    5. Reconexión contigo misma: encuentras tiempo para redescubrir quién eres, para cultivar tu fe, tus sueños y tu bienestar emocional.

    Cinco desventajas de ser madre soltera:

    1. Sobrecarga emocional y física: llevar sola la crianza, el trabajo y el hogar puede resultar agotador.
    2. Falta de acompañamiento: hay momentos en los que el silencio del hogar se siente pesado y el deseo de tener con quién compartir las cargas se hace presente.
    3. Incertidumbre económica: la estabilidad puede ser un desafío cuando una sola persona sostiene todo el peso financiero.
    4. Juicios sociales: todavía existen miradas que cuestionan o critican, sin comprender la historia que hay detrás.
    5. Temor al futuro: en especial, el miedo a que los hijos se desvíen de los valores inculcados en un contexto que muchas veces no los refuerza.

    Como mujer

    Ser mujer va más allá de los roles que desempeña. Es ser un alma que siente, sueña, se equivoca y se levanta.


    Es reconocerse en el espejo sin miedo, con la certeza de que cada cicatriz cuenta una historia de superación. La mujer también necesita cuidarse, no solo por fuera, sino por dentro: perdonarse, sanar, y darse el permiso de volver a amar, incluso si esa vez el amor más importante es hacia sí misma.

    La mujer es creadora de vida, pero también de proyectos, ilusiones y caminos nuevos. No depende de una etiqueta ni de una compañía para sentirse completa; se sabe valiosa porque fue formada con propósito divino.
    Ser mujer es florecer aún después del invierno, es reír aunque duela, y es confiar en que cada proceso, incluso los más duros, están guiados por un Dios que nunca se equivoca.

    Cuando la mujer se siente débil, el Señor le recuerda que su valor no está en lo que le falta, sino en lo que Él deposita en su espíritu cada mañana. Porque aunque la carga parezca pesada, Él multiplica las fuerzas de la que se siente sin energía, y cubre con su amor a cada madre que cría sola, pero nunca desamparada.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Del Miedo a la Acción: El Poder de la Oración y la Confianza Propia.

    Del Miedo a la Acción: El Poder de la Oración y la Confianza Propia.


    El miedo es un ancla pesada. Nos detiene, nos susurra dudas y nos convence de que es mejor quedarnos quietas en la orilla que navegar hacia aguas desconocidas.


    Como mujeres de fe y empoderadas, sabemos que la vida no se trata de evitar el miedo, sino de aprender a usar nuestras herramientas más profundas, la conexión espiritual y la confianza propia, para convertir ese temor en un trampolín hacia la acción.


    El Error de Simplemente Esperar


    A menudo, pensamos que la fe es sinónimo de espera pasiva. «Si es la voluntad de Dios, sucederá», nos decimos. Y aunque la paciencia es una virtud, el verdadero empoderamiento nos recuerda que somos co-creadoras de nuestro destino.


    La mujer de fe y empoderada no solo reza por un cambio; ella se levanta y se convierte en el catalizador de ese cambio.


    El Ciclo que te Impulsa.

    Nuestro camino hacia la acción tiene tres poderosas fases:

    1. El Silencio (Oración/Meditación): Buscamos ese espacio sagrado para la quietud. No se trata solo de pedir, sino de escuchar. Es aquí donde silenciamos el ruido de la duda externa y la crítica interna para sintonizar con nuestra intuición, esa voz que a menudo identificamos como guía divina.
    2. La Claridad (Descubriendo el Plan): En ese silencio, recibimos la claridad necesaria. La fe nos da un propósito superior, lo que nos permite ver nuestros desafíos no como castigos, sino como oportunidades para crecer y servir. Esta claridad es el mapa.
    3. La Acción (Dando el Paso):El acto más grande de fe no es arrodillarse, sino levantarse. Una vez que tienes el mapa (la claridad), la confianza te da la audacia para dar el primer paso, incluso si no ves el camino completo.
      De la Duda a la Determinación
      La oración y la meditación son actos de preparación mental y espiritual. Te ayudan a soltar el control sobre el resultado y a enfocarte en el esfuerzo y la intención. Esto es vital para el empoderamiento
    4. Desarmando la Voz de la Duda
      El miedo se alimenta de la incertidumbre. Tu práctica espiritual es un arma contra la duda. Cuando dudas de tu capacidad, tu fe te recuerda tu valor intrínseco y tu conexión con una fuente de fuerza ilimitada. Es un ancla que te dice: “No estoy sola en esto.” Esta certeza es la base de la confianza propia.
    5. La Fe como Ensayo para la Valentía
      ¿Necesitas dejar un trabajo tóxico? ¿Lanzar tu emprendimiento? ¿Poner límites firmes en una relación? Estos actos requieren valentía.
      Tu práctica diaria es como un «ensayo» para la vida real. Si puedes confiar en lo desconocido en tu vida espiritual, puedes confiar en tu capacidad para manejar lo desconocido en tu vida material. Te da el coraje para decir: «Que se haga mi voluntad, alineada con mi propósito.»
      Tu Tarea para el Jueves Audaz
      Esta semana, te invito a ir un paso más allá de la oración o meditación. Usa ese tiempo para preparar tu mente para una acción específica que has estado posponiendo por miedo:
    6. Nombra tu Miedo: Sé específica. No es «tengo miedo de fallar», sino «tengo miedo de enviar esa propuesta de precio alto».
    7. Busca el Poder: En tu momento de quietud, no pidas que el miedo desaparezca. Pide la fuerza para actuar a pesar del miedo. Agradece por la valentía que ya reside en ti.
    8. Actúa en Concreto: Justo después de tu práctica, toma un paso físico hacia ese objetivo. Haz la llamada, envía el correo, escribe el primer párrafo. Haz el cambio.
      Recuerda, el empoderamiento no es solo la promesa de la fuerza; es la puesta en marcha de esa fuerza. La acción es el lenguaje de la fe.
      Cuéntanos en los comentarios: ¿Qué acción has estado posponiendo y qué creencia de tu fe te dará la confianza para dar ese paso este fin de semana?
  • 🌸 La mujer valiente: el poder de decidir y confiar en Dios.

    🌸 La mujer valiente: el poder de decidir y confiar en Dios.

    Separarse, llevar sobre los hombros el peso del hogar y tomar la decisión de ser madre soltera no es un acto de debilidad, sino de valor y amor profundo. Detrás de esa elección hay noches de oración, lágrimas escondidas y un corazón que ya había tomado la decisión mucho antes de dar el paso definitivo.

    Porque cuando una mujer se va del hogar, en realidad, esa separación comenzó tiempo atrás en su interior. El adiós físico es la confirmación de una decisión espiritual y emocional que ya estaba tomada.

    La fe: sostén en medio de la tormenta

    Cuando la mujer se aferra a Dios, encuentra fuerzas que ella misma no sabía que tenía. La fe se convierte en la brújula que guía sus pasos y en la luz que ilumina su camino.

                •          La Palabra le da discernimiento.

                •          La oración le da paz.

                •          La fe le da fuerzas para no rendirse.

    Confiada en el Señor, la mujer se reviste de la armadura espiritual de la que habla la Biblia y entiende que su batalla no la libra sola, sino tomada de la mano de Dios.

    💖 Amor propio y crianza con valores

    Ser madre soltera no significa estar incompleta, significa reconocer el valor propio y decidir criar a los hijos en un ambiente de respeto, amor y fe.

                •          Se cuida a sí misma, porque sabe que su bienestar es el ejemplo de sus hijos.

                •          Aprende a no depender de una pareja para sentirse amada.

                •          Enseña con su vida que la dignidad y el amor propio son innegociables.

    Sus hijos crecen viendo en ella a una mujer fuerte, resilientes y confiada en Dios. Y eso se convierte en la mayor enseñanza de vida: ser valiente sin perder la ternura, ser firme sin dejar de amar.

    🌿 El tiempo de Dios es perfecto

    Después de la tormenta llega la calma. Cuando la mujer sana, sus cicatrices cierran y su corazón vuelve a estar en paz. Entonces comprende que no necesita rogar amor ni vivir de pareja en pareja por miedo a la soledad.

    Porque en realidad nunca está sola: Dios siempre la acompaña.

    Y si un nuevo amor llega, será en el momento correcto, cuando ella esté lista, plena y segura. Porque cada cosa llega en el tiempo perfecto de Dios, ni antes ni después.

    🌸 Mensaje final

    Mujer, si hoy estás atravesando una separación o comenzando el camino como madre soltera, recuerda:

                •          Tu decisión no es derrota, es valentía.

                •          Tus hijos serán bendecidos por tu fe.

                •          Dios nunca te dejará sola.

    Confía, camina firme y cree. Lo mejor está por venir. 🙏✨

  • ✨ La mujer que se redescubre: entre la exigencia social y la autenticidad personal

    ✨ La mujer que se redescubre: entre la exigencia social y la autenticidad personal

    Desde pequeñas, muchas mujeres crecen escuchando lo que “deben ser”: buenas hijas, excelentes estudiantes, profesionales intachables, esposas entregadas, madres perfectas, amigas incondicionales. La lista parece interminable y, al mismo tiempo, inalcanzable.

    La sociedad nos coloca un traje de exigencias que rara vez nos queda a la medida. Intentamos ajustarlo con sacrificios, silencios y esfuerzos desmedidos. Pero en ese intento por cumplir con todo, muchas veces nos perdemos a nosotras mismas.

    🌱 Redescubrirse es un acto de valentía. Es detenerse en medio del ruido y preguntarse:

    • ¿Quién soy realmente detrás de los roles que desempeño?

    • ¿Qué quiero para mí, más allá de lo que esperan los demás?

    • ¿Qué partes de mí he dejado dormidas por miedo a no encajar?

    El redescubrimiento no significa abandonar responsabilidades, sino aprender a habitarlas desde un lugar más auténtico, menos rígido y más humano. Significa abrazar nuestras imperfecciones, reconocer que no todo tiene que salir perfecto y que cada error también forma parte del aprendizaje.

    💜 La autenticidad es libertad.

    Es elegir mostrarnos tal cual somos, con fortalezas y vulnerabilidades, sin necesidad de competir ni de demostrar constantemente nuestro valor. Y en ese camino, se vuelve vital que como mujeres dejemos de juzgarnos y aprendamos a celebrarnos unas a otras.

    Porque la verdadera fuerza no está en “poder con todo”, sino en reconocer nuestras limitaciones, pedir ayuda cuando la necesitamos y apoyarnos mutuamente.

    Hoy quiero recordarte:

    👉 No eres lo que otros esperan, eres lo que decides construir de ti misma.

    👉 No necesitas cumplir con un molde, tu autenticidad ya es suficiente.

    👉 Redescubrirte es darte la oportunidad de volver a brillar desde tu propia esencia.

    La mujer que se redescubre no es la que lo tiene todo “perfectamente bajo control”, sino la que se atreve a vivir en coherencia con lo que siente, piensa y sueña.

    Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.

  • Regreso a clases: el rol de mamá cuando eres la única cabeza del hogar

    El regreso a clases siempre trae una mezcla de emociones: ilusión por los nuevos retos, nervios por la adaptación y, para muchas mamás, el reto extra de organizarlo todo cuando se es la única cabeza del hogar.

    Si este es tu caso, quiero que sepas algo importante: no estás sola en este camino y, aunque las responsabilidades sean muchas, también tienes un poder inmenso para inspirar a tus hijos con tu ejemplo.

    ¿Qué hacer?

    1. Organización: tu mejor aliada

    Cuando el tiempo y el presupuesto son limitados, la planificación se convierte en tu mejor herramienta.

    • Lista de útiles: compra lo esencial primero y deja para más adelante lo que no se usa de inmediato.

    • Uniformes y ropa: busca opciones de segunda mano en buen estado o intercambios con otras madres.

    • Agenda escolar: anota todas las fechas importantes (reuniones, pagos, evaluaciones) para no dejar nada al azar.

    2. Conversar y preparar emocionalmente a tus hijos

    Ser madre y cabeza de hogar no significa que tus hijos deban sentir preocupación por lo económico, pero sí que valoren el esfuerzo.

    • Explícales que el regreso a clases es un nuevo comienzo para aprender y crecer.

    • Enséñales a cuidar sus útiles y a ser responsables con sus tareas.

    • Anímales a resolver pequeños retos por sí mismos, esto fomenta independencia.

    3. Autocuidado: no te olvides de ti

    Entre preparar loncheras, hacer tareas, trabajar y administrar la casa, es fácil ponerse siempre en último lugar.

    • Dedica al menos 15 minutos al día para ti: leer, caminar, escuchar música o simplemente descansar.

    • Recuerda que una mamá agotada no puede dar lo mejor de sí, pero una mamá cuidada inspira y motiva.

    4. Buscar apoyo y comunidad

    No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites.

    • Apóyate en familiares, amigas o grupos de mamás de la escuela para compartir transporte o cuidado ocasional.

    • Participa en actividades escolares: te permitirá conocer mejor el entorno de tus hijos y crear redes de apoyo.

    5. Convertir el reto en una lección de vida

    Criar y educar siendo la única cabeza del hogar no es fácil, pero también es una oportunidad para enseñar valores como la responsabilidad, el esfuerzo y la resiliencia.

    Tus hijos verán en ti un ejemplo de perseverancia y amor incondicional que les servirá toda la vida.

    Conclusión

    El regreso a clases no es solo un cambio de horario o la compra de útiles. Es el inicio de una nueva etapa para ti y tus hijos, donde tu fortaleza, organización y amor marcarán la diferencia.

    Aunque a veces sientas que la carga es pesada, recuerda: cada esfuerzo que haces hoy, siembra un futuro lleno de posibilidades para ellos.

    Brenda Goodman

    Liderar también es abrazar

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