Ser mujer es sinónimo de fortaleza. Llevamos dentro la capacidad de crear, de sostener, de luchar y de reinventarnos una y otra vez. A pesar de los obstáculos de una sociedad que aún arrastra huellas machistas, hemos demostrado que podemos ocupar cualquier espacio y brillar con nuestra propia luz.
Sin embargo, existe una verdad incómoda: muchas veces, esa luz que tanto esfuerzo nos ha costado encender, no solo se enfrenta a la sombra de las estructuras externas, sino también al juicio de otras mujeres.
Cuando la crítica reemplaza al apoyo
En lugar de tendernos la mano, con frecuencia caemos en la tentación de criticarnos unas a otras.
• La que decide emprender es cuestionada.
• La que se atreve a soñar en grande es etiquetada.
• La que se muestra auténtica es señalada.
Y, sin darnos cuenta, esas críticas se convierten en cadenas que nos amarran, no solo a nosotras mismas, sino también al avance colectivo de todas.
Fortalezas que debemos recordar
Cada mujer tiene un caudal de fortalezas: resiliencia, creatividad, intuición, valentía. Cuando decidimos enfocarnos en potenciar esas cualidades y, a la vez, reconocerlas en las demás, el panorama cambia. El brillo de otra no apaga el nuestro; al contrario, lo multiplica. Una mujer fuerte no teme ver a otra crecer; sabe que en esa unión hay más poder que en cualquier competencia.
El error de buscar la luz en las demás
Muchas veces, la crítica nace del vacío: cuando no reconocemos nuestra propia luz, buscamos apagar la de la otra. Pero la plenitud no se construye en comparación, sino en autenticidad. Cada una tiene un camino único, y la verdadera fortaleza está en caminarlo con orgullo, mientras celebramos los pasos de quienes nos rodean.
Un llamado a la sororidad
Imaginemos por un momento que, en vez de criticarnos, nos formamos juntas; que, en lugar de echarnos a un lado, nos empujamos hacia adelante; que, en vez de buscar la luz en los logros de las demás, encendemos la nuestra y permitimos que ambas iluminen. Ese día, la fuerza femenina dejará de fragmentarse y se convertirá en un poder imparable.
✨ Reflexión final:
El mundo ya nos reta lo suficiente como para añadirnos más piedras entre nosotras. La crítica apaga, pero el apoyo enciende. Cada mujer que decide aplaudir a otra está contribuyendo a un futuro más justo, más fuerte y más luminoso. Porque cuando una brilla, todas brillamos.


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