Brenda Goodman
Hay un momento del año en el que todo parece gritar balance.
Listas de logros, metas cumplidas, sueños alcanzados.
Y, sin darnos cuenta, también aparece la culpa por lo que no hicimos, lo que no salió, lo que dejamos a medias.
Pero cerrar un año no debería doler.
Cerrar un año debería sanar.
Hoy quiero invitarte a hacer algo diferente: cerrar este ciclo sin culpa, con honestidad y con amor propio.
La trampa de “terminar el año bien”
Nos enseñaron que diciembre es para celebrar éxitos, pero nadie nos enseñó qué hacer con:
los planes que no se dieron, las versiones de nosotras que se cansaron, las decisiones que hoy entendemos mejor.
Y entonces aparece esa voz interna que dice:
“Debiste hacerlo mejor”
“No avanzaste lo suficiente”
“El año se te fue”
Pero la verdad es esta:
* Sobrevivir también es avanzar.
* Descansar también es crecer.
Cerrar ciclos no es borrar, es integrar
Cerrar un ciclo no significa olvidar ni minimizar lo vivido.
Significa reconocerlo sin juicio.
Pregúntate con suavidad:
¿Qué aprendí este año, incluso de lo que dolió? ¿Qué versión de mí nació gracias a los retos? ¿Qué ya no quiero cargar al próximo año?
No todo lo que termina fue un fracaso.
Muchas cosas solo cumplieron su propósito y ya.
Un ejercicio de journaling para cerrar el año
Busca un espacio tranquilo, tu cuaderno y unos minutos solo para ti.
Escribe sin corregirte:
Este año me enseñó que…
Algo que hice bien y casi no reconozco fue… Me perdono por…
Agradezco profundamente…
Elijo no llevar conmigo al próximo año…
Respira.
No tienes que resolverlo todo hoy. Solo sentirlo.
Rituales sencillos (y reales) de cierre
No necesitas grandes ceremonias. A veces lo más poderoso es lo simple:
Ordenar un espacio mientras sueltas pensamientos viejos Escribir una carta al año que termina (no para publicarla, sino para liberarla) Agradecer en voz alta tres cosas antes de dormir Llorar si hace falta, sin explicaciones
Cerrar también es permitirte sentir.
Entrar al nuevo año con intención, no con exigencia
No empieces el próximo año queriendo cambiarlo todo.
Empiézalo escuchándote.
Tal vez tu intención no sea “lograr más”, sino:
vivir con más calma, ponerte como prioridad, ser más honesta contigo.
Y eso también está bien.
Para cerrar…
Si este año no fue como esperabas, no te castigues.
Abrázate.
Sigues aquí. Sigues creando. Sigues siendo cambio.
💫 No necesitas llegar perfecta al próximo año, solo llegar en paz.
Brenda Goodman es la autora de “Adolescencia Interrumpida” y fundadora de Creadoras de Cambio. Mentora de mujeres y podcaster, se especializa en el cierre de ciclos y el fortalecimiento del diálogo interno. Encuéntrala cada jueves en su podcast o diariamente en su comunidad de Instagram @creadorasdecambio.


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