Creadora de Cambio. Mujer Resiliente.

Un blog para mujeres resilientes que transforman sus heridas en fuerza, su historia en propósito y sus sueños en inspiración para otras.

La mujer que sobrevivió también merece florecer

Hay mujeres que aprendieron a sobrevivir antes de aprender a descansar.

Mujeres que siguieron funcionando aun cuando emocionalmente estaban agotadas. Mujeres que aprendieron a sonreír mientras sanaban heridas que nadie podía ver. Mujeres que cargaron responsabilidades, sostuvieron hogares, cuidaron de otros y continuaron adelante aunque por dentro se sentían rotas.

Y quizá tú eres una de ellas.

Vivimos en una sociedad que constantemente aplaude a la mujer fuerte. La mujer que puede con todo. La que resuelve. La que no se detiene. La que sigue adelante incluso en medio de las tormentas.

Pero pocas veces alguien se pregunta cuánto le costó sobrevivir.

Pocas veces alguien abraza a la mujer cansada detrás de esa fortaleza.

Porque la verdad es que sobrevivir también cansa.

Existen procesos que nos cambian profundamente. Después de ciertas heridas ya no pensamos igual. Después de ciertas decepciones ya no confiamos igual. Después de ciertas pérdidas algo dentro de nosotras cambia para siempre.

Y muchas veces luchamos contra esa nueva versión de nosotras mismas.

Queremos volver a ser quienes éramos antes del dolor. Antes del agotamiento. Antes de las traiciones. Antes de las noches donde llorábamos en silencio preguntándonos cómo seguir adelante.

Pero quizá algunas temporadas no llegaron para destruirnos.

Quizá llegaron para transformarnos.

A veces pensamos que sanar significa volver a ser exactamente la persona que éramos antes. Pero sanar no siempre funciona así. Algunas heridas nos vuelven más conscientes, más selectivas, más cuidadosas y más maduras.

Y eso no significa que nos volvimos frías.

Significa que aprendimos.

La sanidad no siempre devuelve la inocencia, pero sí puede devolvernos la paz.

Y tal vez hoy necesitas recordar eso.

No tienes que volver a ser quien eras para volver a florecer.

Hay mujeres que se sienten culpables por estar cansadas. Mujeres que creen que descansar es debilidad. Mujeres que sienten que si se detienen todo se derrumba.

Pero incluso Jesús descansó.

Incluso Jesús lloró.

Incluso Jesús se cansó.

Así que sentir agotamiento no te hace menos fuerte ni menos espiritual. Te hace humana.

Dios también abraza a la mujer cansada.

A la mujer confundida.
A la mujer que sigue creyendo aunque emocionalmente se siente agotada.
A la mujer que está intentando no rendirse.

Y quizá hoy no necesitas que alguien te diga “sé fuerte”.

Porque fuerte ya has sido demasiado tiempo.

Quizá hoy necesitas permiso para descansar sin sentir culpa. Necesitas permitirte sanar. Necesitas dejar de exigirte sobrevivir sola.

Porque la mujer que sobrevivió también merece amor.
También merece descanso.
También merece volver a sonreír.
Y también merece florecer.

Tu historia no terminó en la tormenta.

Todavía puedes reconstruirte.
Todavía puedes sanar.
Todavía puedes comenzar otra vez.

Hay flores que nacen después de tormentas muy fuertes… y quizá tú eres una de ellas.

Con amor,
Brenda Goodman

Artículo inspirado en el episodio del podcast “La mujer que sobrevivió también merece florecer”, patrocinado por MujercitasFNF.


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Comentarios

3 respuestas a «La mujer que sobrevivió también merece florecer»

  1. Avatar de
    Anónimo

    Gracias!!! bendiciones!

  2. Avatar de clearly101dbddf57
    clearly101dbddf57

    La realidad que muchas mujeres estamos viviendo. Me gustó mucho en la forma como expresaste tu sentir y animarnos

    1. Avatar de Creadoras de Cambio

      Ese ha sido el propósito de Dios para conmigo

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