Creadora de Cambio. Mujer Resiliente.

Un blog para mujeres resilientes que transforman sus heridas en fuerza, su historia en propósito y sus sueños en inspiración para otras.

Cómo eres tú, mujer, cuando nadie te ve

Hay una versión de ti que muy pocas personas conocen.

No es la mujer que sonríe en las fotografías, que saluda con amabilidad o que aparenta tener todo bajo control. Es la mujer que aparece cuando la puerta de la casa se cierra, cuando los hijos duermen, cuando el teléfono deja de sonar y el silencio comienza a hacer preguntas.

Es la mujer que nadie aplaude.

La que llora en secreto.

La que respira profundo antes de levantarse una vez más.

La que muchas veces siente que ya no tiene fuerzas… pero aun así sigue caminando.

Quizá esa mujer eres tú.

La mujer que vive al límite

Hay días en los que sientes que todo depende de ti.

Las cuentas por pagar.

Las responsabilidades.

Las decisiones.

Los hijos.

El trabajo.

El ministerio.

Los sueños que todavía esperan su momento.

Y aunque el mundo te llama fuerte, tú sabes que muchas veces esa fortaleza se parece más al cansancio que al triunfo.

Hay noches en las que te preguntas cuánto tiempo más podrás seguir así.

Porque nadie ve el peso que cargas.

Nadie escucha las conversaciones que tienes con Dios cuando las lágrimas caen sobre tu almohada.

Nadie sabe cuántas veces has dicho: “Señor, ya no puedo más.”

La soledad que también enseña

Existe una clase de soledad que no se llena con personas.

Puedes estar rodeada de familia, compañeros o amigos y aun así sentirte profundamente sola.

Es la soledad de quien necesita ser comprendida.

La de quien carga responsabilidades que nadie más puede asumir.

La de quien aprendió a resolver antes que a pedir ayuda.

Sin embargo, es precisamente allí donde Dios comienza a hablar con más claridad.

Cuando el ruido desaparece.

Cuando las respuestas humanas ya no alcanzan.

Cuando descubres que Él sigue sentado a tu lado aunque todos los demás se hayan ido.

La soledad no siempre es abandono.

Muchas veces es el lugar donde Dios fortalece el corazón que está formando.

Cuando Dios es tu única fuente

Hay temporadas en las que las personas no pueden ayudarte.

No porque no quieran.

Sino porque simplemente no tienen lo que necesitas.

Es entonces cuando descubres una verdad que cambia la vida: Dios no es el último recurso; siempre ha sido la fuente.

La fuente de paz cuando la ansiedad quiere dominarte.

La fuente de provisión cuando las finanzas parecen insuficientes.

La fuente de sabiduría cuando no sabes qué decisión tomar.

La fuente de fuerzas cuando tu cuerpo y tu corazón dicen que ya no pueden más.

Confiar en Dios no significa que las circunstancias desaparezcan de inmediato.

Significa que, aun caminando en medio de ellas, sabes que no estás caminando sola.

Dios ve a la mujer que nadie más ve

Quizá nadie reconoce tu esfuerzo.

Quizá nadie sabe cuánto has sacrificado.

Quizá nadie imagina las batallas que has ganado en silencio.

Pero Dios sí.

Él conoce cada oración que hiciste con el corazón roto.

Cada madrugada en la que te levantaste creyendo por un milagro.

Cada vez que elegiste seguir adelante cuando rendirte parecía más fácil.

Él nunca ha dejado de observar tu fidelidad.

Y aunque el proceso haya sido largo, ninguna lágrima ha sido ignorada.

Si hoy estás cansada…

No te avergüences de admitirlo.

Hasta las mujeres más fuertes necesitan descansar.

Hasta las mujeres de fe necesitan ser sostenidas.

Hasta quienes animan a otros también necesitan ser abrazadas por Dios.

No permitas que el cansancio te haga creer que has perdido el propósito.

Los procesos difíciles no significan que Dios se haya olvidado de ti.

Significan que Él sigue escribiendo una historia que todavía no termina.

Una oración para la mujer que nadie ve

Señor, hoy levanto a cada mujer que lee estas palabras.

A la que sonríe mientras por dentro está cansada.

A la que ha aprendido a depender solamente de Ti porque las circunstancias la llevaron hasta ese lugar.

Recuérdale que nunca ha estado sola.

Sé su refugio cuando sienta miedo.

Sé su provisión cuando no vea salida.

Sé su descanso cuando las fuerzas se terminen.

Y permite que, aun en medio del proceso, pueda descubrir que Tú sigues siendo suficiente.

Amén.

Versículo para recordar

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”
Salmo 46:1

Porque la mujer que nadie ve… jamás ha dejado de ser vista por Dios.

Por Brenda Goodman | Creadoras de Cambio


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Comentarios

Una respuesta a «Cómo eres tú, mujer, cuando nadie te ve»

  1. Avatar de Creadoras de Cambio

    Autora: Brenda Goodman

    Si este artículo llegó a tu corazón, quiero recordarte algo: no importa cuán silenciosa sea tu batalla, Dios conoce cada lágrima, cada oración y cada esfuerzo que haces para seguir adelante.

    A veces creemos que nadie entiende lo que vivimos, pero nuestro Padre jamás aparta Su mirada de nosotras. Él sigue sosteniendo a la mujer que decidió confiar, incluso cuando las circunstancias no tienen sentido.

    Me encantaría leerte. 💛

    Cuéntame en los comentarios: ¿Qué parte de este mensaje habló más a tu corazón? ¿Cómo has visto la fidelidad de Dios en medio de tus momentos más difíciles?

    Oremos unas por otras y recordemos que, aunque el mundo no vea nuestras luchas, Dios nunca deja de caminar con nosotras.

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